Meta ha anunciado que a partir del 15 de enero de 2026 cerrará el acceso a su API empresarial de WhatsApp para chatbots generalistas, dejando fuera a servicios como ChatGPT, Perplexity, Poke o Luzia. Solo su propio asistente, Meta AI, seguirá disponible.
Para Luzia, el chatbot español que se popularizó rápidamente en WhatsApp por su función de transcribir audios y que alcanzó el millón de usuarios más rápido que Instagram, esta noticia supone un revés, aunque no tan grave. Álvaro Higes, CEO de la compañía, reconoce que no es la mejor noticia, pero aclara que WhatsApp no es su canal principal, sino uno de los secundarios. Muchos usuarios con teléfonos sencillos o limitaciones de datos lo usan por comodidad, pero Luzia tiene otras plataformas donde crece con fuerza.
De hecho, Luzia ya suma más de 70 millones de descargas en sus aplicaciones móviles, su principal canal, y continúa expandiéndose de forma orgánica en WhatsApp. Hasta ahora la plataforma no cobra a sus usuarios finales y se financia con 30 millones de euros de inversión, aunque esto está empezando a cambiar.
Han comenzado a monetizar con anuncios contextuales claramente identificados dentro de las conversaciones, siguiendo un enfoque de “intención comercial”. Por ejemplo, si alguien busca un producto concreto, la publicidad se adapta a esa necesidad. En Brasil, su “laboratorio” de pruebas, han lanzado una función para comprar directamente a través del chat, integrando catálogos de Amazon, Mercado Libre y otras tiendas. La inteligencia artificial detecta cuándo recomendar un producto y guía al usuario hasta completar la compra. La idea es avanzar hacia una experiencia completamente transaccional.
También planean ofrecer un plan premium con mejores funciones y sin límites, aunque Higes se muestra escéptico sobre la viabilidad de cobrar directamente por acceso, ya que la diferencia entre productos de inteligencia artificial se está volviendo cada vez más pequeña. Prefieren usar el modelo premium como un complemento para cerrar acuerdos de distribución con terceros, algo que ya han probado con Telefónica.
El equipo de Luzia cuenta con unas cuarenta personas, principalmente en España y una pequeña base en Brasil. El 60% se dedica a ingeniería y desarrollo de producto, mientras que el resto se enfoca en marca, un aspecto clave para ellos, ya que competir solo con tecnología no es suficiente: el reconocimiento y la confianza en la marca juegan un papel importante.
Para optimizar costos, Luzia utiliza un sistema que identifica en tiempo real la intención del usuario para elegir el modelo de inteligencia artificial más adecuado en cada caso, evitando usar siempre el modelo más potente y caro cuando no hace falta.
Aunque la competencia con gigantes como ChatGPT y Gemini es fuerte, Higes cree que su enfoque es distinto: buscan llegar al 70% de usuarios que no pasan el día frente a un ordenador, ofreciendo una IA más accesible e intuitiva. Por ejemplo, han desarrollado una herramienta específica para resolver matemáticas que impulsa mucho más su uso que si el usuario tuviera que formular la pregunta libremente en un chat.
Para ellos, el principal desafío es cambiar la percepción de la IA, que muchos usuarios inicialmente ven como un asistente tipo Alexa o Siri, y mostrar todo el potencial que realmente tiene para ayudar en problemas complejos.
De cara al 2026, Luzia se centrará en la transaccionalidad, con novedades para facilitar compras, pedidos de comida o reservas de servicios desde la IA. Aunque seguirán priorizando su propia app, mantendrán WhatsApp como canal “introductorio” mientras sea posible. La restricción de Meta solo afecta a chatbots que usen la API empresarial, no a usuarios que tengan contacto personal con Luzia.
Así, mientras Meta les cierra una puerta, Luzia sigue construyendo su propio camino para llevar la inteligencia artificial más allá de la simple transcripción, convirtiéndola en una herramienta para resolver necesidades cotidianas y realizar compras directamente desde el chat.



