NVIDIA parecía tener el camino asegurado como el principal fabricante de chips para inteligencia artificial, pero la entrada de Google en este mercado ha cambiado las reglas del juego. Esta noticia ha animado a los inversores, que han comprado masivamente acciones de Alphabet, la matriz de Google, haciendo que su valor suba un 6,3% de un día para otro y acumulando un incremento de más del 75% desde agosto.
Este repunte en el valor de Alphabet coincide con un descenso en la valoración de Oracle, lo que ha provocado cambios importantes en el ranking de las mayores fortunas del mundo según Forbes.
Hace unos meses, Larry Ellison, fundador de Oracle, llegó a ser la segunda persona más rica del mundo, superando a Mark Zuckerberg, gracias al auge de la infraestructura necesaria para la IA y la construcción de centros de datos. Su fortuna ascendió a 291.600 millones de dólares, acercándose incluso a Elon Musk en la cima de la lista.
Sin embargo, la misma fuerza que elevó a Ellison lo ha desplazado ahora, ya que Larry Page, cofundador de Google, ha recuperado esa segunda posición con una fortuna de 261.500 millones de dólares, dejando a Ellison en tercer lugar con 256.700 millones debido a la caída reciente en el valor de Oracle, que perdió hasta un 6,79% en los últimos días.
Por su parte, Serguéi Brin, otro de los fundadores de Google, también se ha beneficiado del auge en la bolsa y ahora ocupa el cuarto puesto con 242.400 millones, mientras Alphabet se acerca a una capitalización de casi 4 billones de dólares.
En contraste, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg han experimentado fuertes caídas en su patrimonio, incluso bajando del top 3 en el ranking de Forbes. En especial, la fortuna de Zuckerberg se ha visto afectada por la caída en el valor de las acciones de Meta, aunque estas han comenzado a recuperarse tras la noticia de que Google entrará en el negocio de los chips para IA y los rumores sobre la posible sustitución de los procesadores NVIDIA por las unidades Tensor Processing Unit de Alphabet.
Aunque Larry Page y Serguéi Brin comparten el control de Google a través de acciones con derecho a voto, no poseen la misma cantidad de títulos, lo que explica la diferencia en sus fortunas. Page tiene alrededor de 389 millones de acciones de clase B, mientras que Brin cuenta con cerca de 362,7 millones.
Esta brecha se debe a que Brin ha donado y vendido una parte importante de sus acciones a lo largo del tiempo, destinando grandes cantidades de valores de Alphabet y Tesla a la investigación médica, en especial para el tratamiento de enfermedades como el Parkinson, trastorno bipolar y autismo, motivado también por una predisposición genética personal.
En resumen, la irrupción de Google en la fabricación de chips para IA ha alterado el panorama no solo tecnológico sino también financiero, redefiniendo quiénes son los grandes ganadores en la carrera por el dominio de esta tecnología.



