Los chatbots de inteligencia artificial se han colado en nuestra rutina diaria sin avisar. Los usamos para trabajar, aclarar dudas o simplemente para desahogarnos. Sin embargo, muchas veces olvidamos un detalle importante: plataformas populares como ChatGPT, Gemini o Copilot suelen usar esas conversaciones para entrenar sus modelos automáticamente. Eso significa que desde datos personales hasta información laboral sensible pueden quedar guardados, algo que probablemente no compartiríamos ni con un desconocido.
Para quienes valoran su privacidad, esto genera preocupación. Desactivar el entrenamiento desde la configuración ayuda, pero no elimina todos los riesgos. Además, una posible brecha de seguridad podría exponer tus conversaciones. Entonces, ¿existen opciones que realmente prioricen la privacidad? Y de ser así, ¿cuáles son las mejores?
En un video reciente, Francisco Franconi se animó a analizar esta cuestión. Él mismo reconoce no haber sido muy cuidadoso: con el tiempo ha compartido información sensible con ChatGPT, como su declaración de impuestos, historial médico o detalles de su día a día. Pero ahora quiere cambiar y probar alternativas que respeten más la privacidad, enfocándose en opciones que además sean gratuitas.
La primera opción que destaca es Venice. Esta plataforma encripta tus datos y los almacena localmente, directamente en tu navegador, en lugar de guardarlos en sus servidores. Su forma de gestionar los mensajes es diferente a la habitual, y Franconi explica paso a paso por qué esto la hace más segura.
La segunda alternativa proviene de un nombre conocido en la privacidad: DuckDuckGo. Si te preocupa cómo se usan tus datos, seguramente lo conozcas por no rastrear tus búsquedas. Ahora han lanzado Duck.AI, que no intenta competir con sus propios modelos de lenguaje, sino que se centra en proteger tu privacidad al usar modelos comerciales o de terceros. En el video, también se ofrecen consejos para sacarle el máximo provecho, especialmente pensado para quienes usan chatbots de manera intensiva.
La tercera opción, quizá menos popular, es Okara. Para Franconi, esta plataforma representa una “declaración de guerra” contra el negocio basado en los datos. Funciona con infraestructura propia, utiliza modelos de código abierto y emplea cifrado para que solo tú puedas acceder a tu historial, aunque se guarde en sus servidores.
Cada una de estas opciones tiene un enfoque distinto, pero coinciden en un punto: poner la privacidad en primer lugar. ¿Tú qué opinas? ¿Has probado alguna o te animarías a hacerlo? Te invitamos a compartir tu experiencia o dudas. Y si quieres conocer más detalles, puedes ver el video completo en el canal de YouTube de Xataka.



