XPeng Mona avanza en autonomía total, desafía a Tesla y Europa

XPeng lanza sistema VLA 2.0 de conducción autónoma que prescinde del procesamiento de lenguaje y LiDAR, actuando directamente sobre el entorno visual para un manejo fluido y seguro en tráfico urbano denso, impulsando la IA en coches eléctricos. https://tinyurl.com/44x7b9sd

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MIIA
editorial
5 de noviembre de 2025·7 min de lectura
XPeng Mona avanza en autonomía total, desafía a Tesla y Europa

Son las nueve de la mañana en el aparcamiento subterráneo del hotel Langham en Cantón, donde un pequeño grupo de personas rodea un imponente XPeng P7 sin matricular. Este coche eléctrico es uno de los varios que se encargarán de llevar a varios periodistas y creadores de contenido hasta la sede de Xpeng, a unos 10 kilómetros de distancia. Esta semana, el fabricante chino presenta algunas de las novedades más importantes en su corta trayectoria, y entre ellas está la que estoy a punto de probar.

El vehículo que me asignaron fue un XPeng Mona, mucho más sencillo y menos llamativo que el P7. Ambos representan polos opuestos dentro de la marca: el P7 es el modelo estrella, diseñado para competir con los mejores eléctricos del mercado en estilo y prestaciones, mientras que el Mona es su modelo de entrada. En China, ese “modelo de entrada” cuesta poco más de 17.000 euros, un precio sorprendentemente bajo si lo comparamos incluso con el Tesla Model 3 más económico, que allí ronda los 28.000 euros.

Lo curioso es que el Mona resulta más interesante que el P7 justamente por ese motivo: cuando XPeng anunció que planea llegar a Europa en la segunda mitad de 2026, generó mucha expectación. A diferencia de otras marcas chinas, XPeng tiene cierto prestigio. Fundada hace apenas diez años, se ha enfocado exclusivamente en coches eléctricos y en sistemas de conducción autónoma, inspirándose en Tesla, aunque con una filosofía de precios mucho más accesible, al menos con modelos como el Mona.

Mientras me acomodaba en el asiento trasero del Mona gris plateado, con la sensación de un interior bien acabado, un espacio notable y una pantalla grande colocada justo en el ángulo adecuado para no generar reflejos, estaba distraído en esas impresiones cuando, al iniciar el recorrido, me di cuenta de algo fundamental: aunque había alguien sentado en el puesto del conductor, nadie estaba manejando el volante.

En efecto, el empleado de XPeng que nos acompañaba no tocaba el volante mientras el Mona guiaba autónomamente su camino por las curvas cerradas del garaje. Fue ahí cuando comprendí que el verdadero protagonismo del XPeng Mona no estaba en su diseño ni en sus características técnicas, sino en su sistema de conducción autónoma, un algoritmo desarrollado durante el último año llamado VLA 2.0, que XPeng planea incorporar progresivamente en todos sus vehículos a partir de 2026.

Durante los diez kilómetros que recorrimos por Cantón, la conducción fue una experiencia cotidiana y sin sobresaltos, casi aburrida, pero precisamente por eso impresionante. La conducción autónoma fue tan natural, fluida e intuitiva que podría confundirse fácilmente con la de un conductor humano experimentado. El Mona se incorporó sin problemas a una de las principales calles, cambió de carril con agilidad y tomó las salidas con calma y mesura.

Detrás de esta precisión, el sistema utiliza Amaps, el equivalente chino a Google Maps, que le proporciona información cartográfica en tiempo real, y se apoya en 13 cámaras que le permiten “ver” hasta más de cien metros delante, incluyendo vehículos que circulan en sentido contrario, aunque sin riesgo para el coche.

Lo más destacable fue su reacción ante obstáculos inesperados: frenó con anticipación al detectar un camión que se detenía de repente o que se movía erráticamente, tomando decisiones con la calma y previsión de un conductor profesional. Sobre todo en giros de 90 grados, donde las omnipresentes motos eléctricas se cruzaban sin aviso, el sistema demostró una amplia percepción, capaz de seguir múltiples carriles y detectar peatones, bicicletas y motocicletas rápidamente.

A pesar de no incluir LiDAR, el VLA 2.0 proyecta en la pantalla todo lo que el coche percibe y lo que deja de detectar, revelando un campo visual muy amplio y una rápida capacidad de respuesta que nos salvó de posibles incidentes con vehículos eléctricos en los cruces. Cuando finalmente llegamos al extenso garaje subterráneo de Xpeng, el conductor nos mostró los datos del viaje: recorrimos 10 kilómetros, y el coche se condujo de forma autónoma el 100% del tiempo, sin intervención humana.

Este trayecto no fue simple: el Mona enfrentó todas las situaciones comunes en una ciudad tan grande como Cantón, con sus 13 millones de habitantes: tráfico denso y fluido, atascos, taxis, motocicletas, camiones —considerados los más peligrosos— avenidas amplias de varios carriles, rotondas, calles estrechas y múltiples tipos de usuarios en la vía. Lo superó todo sin problema, con una conducción tan impecable que la experiencia resultó completamente olvidable, salvo porque en todo momento la manejaba una inteligencia artificial.

Esto plantea un posible reto para Europa. Considerando que normalmente los precios de los vehículos chinos se duplican al llegar al viejo continente, un XPeng Mona totalmente eléctrico y con capacidad completa de conducción autónoma podría costar alrededor de 35.000 euros, un precio muy competitivo para lo que ofrece. Sin embargo, hay un gran “pero”: las regulaciones.

En China, las restricciones tecnológicas son mínimas y están en la vanguardia de la conducción autónoma —como nos repitieron durante la visita a sus instalaciones—, pero los gobiernos todavía mantienen reservas. Los sistemas semi-autónomos son permitidos solo en ciertas ciudades y requieren que el conductor mantenga la mano en el volante, como ocurrió en nuestra prueba.

En Europa, las reglas son aún más estrictas. La conducción autónoma solo está autorizada en contextos muy específicos y siempre con alta supervisión humana. Así, el principal atractivo del Mona a ese precio se diluiría casi completamente, convirtiéndose en un coche interesante pero sin revolucionar el mercado como podría hacerlo en China o Estados Unidos. Tesla ha tenido dificultades similares con su sistema Full Self-Driving (FSD), que no cuenta con aprobación en la Unión Europea, limitando sus ambiciosos planes.

Además, es sabido que las promesas sobre conducción autónoma a menudo superan los resultados reales. Elon Musk lleva años asegurando que su FSD es infalible y el futuro, pero las fechas prometidas no se han cumplido y han surgido investigaciones y problemas legales. En China también existe escepticismo sobre qué tanto funcionan realmente estos sistemas.

En este contexto de prisa por avanzar pero con fronteras legales y técnicas, ¿qué propone XPeng? Según su CEO He Xiaopeng, la clave está en lo que llaman “IA física”. Su nuevo sistema VLA 2.0 —que significa Vision → Language → Action— elimina la etapa “Language” de esa ecuación. Antes, las cámaras del coche capturaban el entorno (Vision), que luego se traducía a un lenguaje para finalmente convertirse en una acción. Este proceso llevaba a pérdidas de información. Ahora, la IA razona más directamente, como lo hace un ser humano, que no traduce lo que ve en palabras antes de actuar.

XPeng apuesta a que la verdadera inteligencia artificial debe interactuar directamente con el mundo físico, por eso no solo fabrican coches eléctricos y autónomos, sino que también desarrollan robots y vehículos voladores. Este cambio hacia una “visión centrada” en lugar de una “centrada en el lenguaje” impulsa la precisión y sutileza que experimentamos durante nuestro viaje.

A la base de todo está un chip propio llamado Turing, fruto de cinco años de trabajo, que permite al sistema aprender directamente del entorno real utilizando una enorme base de datos con más de 100 millones de vídeos de situaciones complejas de conducción.

En resumen, XPeng busca no solo competir en la industria del automóvil eléctrico, sino liderar un avance tecnológico radical aplicando inteligencia artificial al mundo físico. Lo que vimos en Cantón confirma que sus coches están bien diseñados, con prestaciones excelentes y capaces de manejarse sin conductor humano en una ciudad dinámica.

Si cumplen con lo prometido y mantienen precios competitivos, Europa y Tesla podrían tener un verdadero desafío por delante. Pero todo dependerá de que los planes se concreten y de cómo evolucionen las regulaciones.

En definitiva, XPeng está acelerando fuerte hacia el futuro de la conducción autónoma, y esto podría cambiar las reglas del juego, siempre que la tecnología y las leyes lo permitan.

fuente original
https://www.xataka.com/movilidad/me-he-montado-xpeng-mona-100-autonomo-ciudad-china-tesla-europa-tienen-problema
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