Waymo ha anunciado su intención de empezar a operar robotaxis sin conductor en Londres durante el próximo año. Sin embargo, antes de que esto ocurra, la compañía debe trabajar de cerca con las autoridades locales para obtener su aprobación y garantizar que el servicio pueda estar disponible para todos.
Aunque se ha difundido que Waymo lanzará viajes totalmente autónomos en 2025, en realidad ahora mismo solo planean hacerlo con un conductor humano presente en ciertas zonas de la ciudad. Solo cuando reciban luz verde de los reguladores podrán ampliar el servicio para que los pasajeros disfruten de viajes sin conductor.
La elección de Londres no es casualidad. Otras empresas como Uber y Lyft también tienen planes similares para la capital inglesa. Si alguna consigue el permiso, Londres se convertiría en la primera ciudad europea en permitir coches robotizados completamente autónomos. Esta iniciativa forma parte de un impulso del Reino Unido para permitir estos servicios a partir de la primavera de 2026, adelantando los plazos previstos por el Departamento de Transporte, que espera que en 2027 el desarrollo esté activo en todo el país.
Este proyecto será una prueba decisiva para la conducción autónoma en Europa. A diferencia de muchas ciudades estadounidenses, Londres —como muchas urbes europeas— cuenta con un casco histórico lleno de calles estrechas, cruces complejos, rotondas y un alto flujo de peatones, lo que supone un enorme desafío para los sistemas de conducción automática, que deben procesar múltiples variables en tiempo real.
Precisamente, la complejidad de estos entornos ha sido un obstáculo para compañías que quieren desplegar robotaxis, pero también para fabricantes como Tesla, que intentan llevar sus sistemas autónomos a ciudades europeas. Por ahora, la conducción autónoma en Europa avanza poco a poco y muy regulada: Mercedes tiene permiso para circular sin necesidad de que el conductor esté pendiente, pero solo en carreteras mapeadas, bien iluminadas y a velocidades moderadas. Ford también puede operar en esa línea, siempre que el conductor esté listo para tomar el control en cualquier momento.
Las marcas impulsan una regulación más ágil, pero el avance es lento. Por ejemplo, Tesla ha mostrado videos de sus coches circulando de forma autónoma en ciudades como Roma y París, pero aún falta una normativa clara que respalde estas prácticas.
La clave para que el público y las autoridades acepten estos vehículos es la seguridad. Waymo asegura que sus coches tienen un 78% menos de probabilidades de verse involucrados en accidentes con lesiones que un conductor humano. Aun así, convencer de esta realidad es complicado, especialmente cuando un accidente grave afecta a un coche autónomo, pues genera mucha desconfianza. Además, estos vehículos deben lidiar con decisiones humanas impredecibles y deben responder perfectamente en situaciones nuevas o fallos técnicos, como pérdidas de conexión o fallos informáticos. En San Francisco, por ejemplo, los coches de Cruise han sido criticados por obstaculizar servicios de emergencia.
En juego está un mercado que, según estimaciones optimistas, podría alcanzar los 600.000 millones de dólares en menos de diez años, incluyendo servicios adicionales para clientes particulares. Este negocio se basa en reducir costos operativos, lo que podría afectar a los conductores profesionales. Por el momento, taxistas y otros sectores han recibido las noticias con escepticismo, señalando que el servicio de Waymo en Estados Unidos aún parece más una atracción que una alternativa real para el día a día.
En resumen, la llegada de Waymo a Londres será un punto clave para medir si la tecnología de coches autónomos está lista para enfrentar los retos de las calles europeas y transformar la movilidad urbana en los próximos años.



