Sony ha registrado una patente que propone un futuro en el que los videojuegos puedan completarse de manera automática. El documento, presentado en septiembre de 2024 y dado a conocer recientemente, describe un sistema de "fantasmas de inteligencia artificial" que podrían intervenir en las partidas de PlayStation. Estos agentes virtuales no se limitarían a ser simples guías: tendrían la capacidad de tomar el control directamente para superar niveles enteros mientras el jugador observa.
¿Cómo funcionaría? La patente detalla varios niveles de asistencia. Por ejemplo, el "Guide Mode" permitiría que el fantasma mostrara cómo resolver un problema específico, como un acertijo o una secuencia de comandos, pero dejando la ejecución en manos del jugador. En cambio, el "Complete Mode" daría el control total a la IA, que superaría el desafío por sí sola.
Además, se mencionan cuatro modos adicionales que se pueden seleccionar según el tipo de reto: Story Mode, Combat Mode, Exploration Mode y Full Game Mode. Esto sugiere que el sistema estaría especializado para diferentes tareas, adaptándose a lo que cada momento del juego requiera. La función del "fantasma" sería como una capa superpuesta sobre el personaje del jugador, visible en pantalla como referencia, e incluso podría mantener conversaciones con el avatar para dar instrucciones específicas en tiempo real.
Este sistema se alimentaría de datos recolectados de partidas anteriores, incluyendo videos compartidos en YouTube y redes sociales. La patente justifica esta necesidad explicando que, aunque los jugadores suelen buscar gameplays en internet para aprender, hacerlo consume tiempo, mientras que esta solución automatizaría ese aprendizaje.
Las ayudas para jugadores han evolucionado mucho en las últimas décadas. En los años noventa, al estar atascados, muchos llamaban a líneas telefónicas de soporte o buscaban guías en revistas. Con la llegada de internet, surgieron bases de datos como GameFAQs y luego contenido audiovisual en plataformas como YouTube, que mostraban cómo avanzar paso a paso. Actualmente, PlayStation 5 cuenta con Game Help, que ofrece clips de otros usuarios para ayudar en tramos difíciles, aunque su eficacia es limitada. Por su parte, Microsoft ha desarrollado Copilot, un asistente conversacional que responde preguntas sobre los juegos. La propuesta de estos "fantasmas" de IA va un paso más allá al intervenir de forma directa en la partida en lugar de solo mostrar contenido pregrabado.
La incorporación de la inteligencia artificial en el mundo de los videojuegos continúa en auge. En 2024, Unity informó que el 62% de los estudios que usan sus herramientas aplican IA en alguna fase del desarrollo, especialmente en animación. Según una encuesta de la Game Developers Conference de ese mismo año, un tercio de los profesionales ya trabaja con estas tecnologías, y en Japón más de la mitad de las empresas las están implementando, según datos del Tokyo Game Show.
Cabe destacar que la automatización en el gameplay tampoco es algo nuevo. Algunos juegos de éxito como 'Vampire Survivors' incluyen mecánicas semiautomáticas, mientras que otros como 'Megabonk', nominado a los Game Awards, apuestan por un diseño automatizado. También el género idle, con títulos populares como 'Ball X Pit', gira en torno a la acción automatizada.
Este avance plantea un debate importante. Por un lado, permitiría que más jugadores tengan acceso a contenidos complejos y evitaría que abandonen por frustración, sumándose a las opciones de accesibilidad ya existentes, como ajustes de dificultad, reconfiguración de controles o modos especiales para personas con daltonismo. Además, usar esta ayuda sería opcional. Pero, por otro lado, surge una duda: ¿no perdería sentido el desafío que caracteriza a un videojuego si dejamos que una IA haga el trabajo por nosotros? Y en entornos multijugador, ¿cómo evitar que alguien use esta tecnología para atribuirse victorias que no obtuvo realmente?
En definitiva, esta patente muestra cómo la inteligencia artificial podría cambiar la experiencia de juego, abriendo nuevas posibilidades, pero también generando preguntas sobre la esencia de jugar.



