Hubo una época en la que el Imperio español dominaba tantos territorios que se decía que nunca se ponía el sol, abarcando desde América hasta Europa y el sureste asiático. Hoy en día, muchas startups tecnológicas están retomando esa idea para trabajar en el desarrollo de productos basados en inteligencia artificial las 24 horas del día.
La dinámica es así: cuando un equipo en San Francisco termina su jornada, el trabajo pasa a otro grupo en Europa, que a su vez lo traslada a Asia, asegurando que el desarrollo no se detenga nunca. Este método, conocido como "seguir al sol", no es algo nuevo, pero su combinación con el trabajo remoto y el auge de la IA lo ha convertido en una estrategia esencial para mantenerse competitivo sin sobrecargar a los empleados.
En los años 90, IBM fue pionera en implementar este sistema. Con equipos distribuidos en distintas zonas horarias, lograron encadenar jornadas laborales y reducir hasta en un 67% los tiempos de desarrollo de software, coordinando oficinas en Estados Unidos, Australia e India. Aunque al principio enfrentaron problemas por la limitada conectividad de la época, consiguieron optimizar el proceso.
Hoy, con el impulso de la inteligencia artificial, Silicon Valley y otras comunidades tecnológicas han acelerado este modelo. Startups dedicadas a la IA optan por jornadas intensas y utilizan este sistema para que un proyecto diseñado en Europa sea probado por equipos asiáticos durante la noche y luego revisado en California al día siguiente. Así, el ciclo de desarrollo nunca para.
Además, para satisfacer a clientes globales, estas empresas ofrecen soporte técnico adaptado a su zona horaria e idioma. Según Zendesk, el 73% de los clientes cambian de proveedor tras una mala experiencia en el servicio. Por eso, tener equipos distribuidos que atiendan en el horario local mejora la calidad y la percepción del servicio.
Una de las dificultades históricas ha sido el traspaso de información entre turnos, pero la IA ha facilitado esta transición con chatbots que resuelven dudas, agentes que resumen conversaciones o generan informes, y sistemas que recopilan contexto para que nada se pierda al cambiar de equipo.
Las compañías que adoptan este modelo destacan que se aceleran los desarrollos, se reducen los problemas sin resolver en soporte y los clientes perciben que la empresa está siempre disponible. Aunque muchas tecnológicas han planteado regresar a la oficina tras la pandemia, esto no implica que todos deban estar en el mismo lugar; el trabajo remoto evoluciona hacia oficinas distribuidas globalmente.
En definitiva, la fórmula de "no dejar que se ponga el sol" está volviendo a brillar en el mundo tecnológico gracias a la inteligencia artificial y la conectividad global.



