SoftBank ha vendido sus 32,1 millones de acciones de NVIDIA por 5.830 millones de dólares, saliendo por completo del fabricante de chips, según CNBC. Además, también ha reducido parte de su participación en T-Mobile, obteniendo otros 9.170 millones.
¿Por qué es importante? Esta decisión refleja un cambio radical en su estrategia: SoftBank está dejando atrás la infraestructura física, como los chips, para enfocarse directamente en la capa de aplicación, es decir, en los modelos de inteligencia artificial (IA).
No significa necesariamente que no confíen en NVIDIA (aunque no es un buen indicio), sino que están apostando fuerte y concentrando capital en OpenAI. Hasta ahora, han comprometido cerca de 40.000 millones de dólares y lideran el ambicioso proyecto Stargate, con una inversión de 500.000 millones para centros de datos.
En cuanto a resultados, SoftBank reportó ganancias por 16.300 millones de dólares en su segundo trimestre fiscal, impulsadas principalmente por sus inversiones en OpenAI a través del Vision Fund. Este fondo alcanzó un beneficio de 19.000 millones en el periodo julio-septiembre, lo que compensó pérdidas en otras posiciones, como en Alibaba, otro gigante de IA.
Hay que recordar que no es la primera vez que SoftBank vende acciones de NVIDIA. Ya lo hizo en enero de 2019, cuando liquidó una posición valorada en 4.000 millones adquirida en 2017. En ese momento, las acciones de NVIDIA habían caído más del 50%, y la venta fue muy criticada por su momento inoportuno. Ahora repiten la jugada, pero en un contexto muy distinto: NVIDIA está en máximos históricos y domina el mercado de chips para IA.
La diferencia clave es que en 2019 vendieron por necesidad de liquidez tras el fracaso de WeWork; en 2024, en cambio, venden por una estrategia clara: necesitan mucho efectivo para financiar su enorme apuesta en OpenAI y solo pueden hacerlo liquidando posiciones ganadoras.
En resumen, la lectura es clara: en el tema de la IA, SoftBank cree más en la rentabilidad de los modelos que en la infraestructura que los soporta.
En cuanto al dinero, SoftBank ya ha invertido 9.700 millones en OpenAI a través del Vision Fund 2 desde septiembre de 2024. Junto a OpenAI liderará el proyecto Stargate, aportando 19.000 millones de los 100.000 millones iniciales previstos (OpenAI pondrá otros 19.000). Cada uno controlará el 40% del proyecto.
Para poner en perspectiva esta cifra, el compromiso total de SoftBank con OpenAI, de 40.000 millones, equivale a casi siete veces el valor de las acciones de NVIDIA que acaba de vender.
Lo realmente llamativo no es que vendan NVIDIA en su mejor momento, sino que quien lo hace sea SoftBank. Masayoshi Son, su fundador, es conocido por ser uno de los inversores más agresivos en tecnología, manteniendo posiciones incluso cuando el mercado se complica y doblando apuestas en tiempos inciertos.
Esta venta de NVIDIA, el activo más deseado en tecnología hoy, parecería más lógica viniendo de inversores conservadores que buscan asegurar ganancias. Pero SoftBank no es ese tipo de jugador. Que el Vision Fund abandone la acción estrella de la IA dice más sobre la magnitud de su apuesta por OpenAI que sobre su confianza en NVIDIA.
Eso sí, SoftBank sigue vinculado a NVIDIA de forma indirecta. El proyecto Stargate dependerá mucho de los chips de NVIDIA para sus centros de datos. Además, SoftBank mantiene el control mayoritario de ARM, cuyo diseño compite en ciertos ámbitos con NVIDIA.
El historial de Son en grandes apuestas es una mezcla de aciertos y fracasos: el Vision Fund perdió 27.400 millones en 2022 por inversiones desastrosas como WeWork o FTX.
OpenAI podría ser su gran redención o su mayor error.
Lo que está en juego es una hipótesis clara sobre dónde se genera valor en IA: no en fabricar chips para entrenar modelos, sino en poseer los modelos y la infraestructura que los ejecuta.
Es apostar por ser OpenAI, no solo su proveedor. Solo el tiempo dirá si eligieron bien al cambiar los picos y palas por la mina en sí.



