Las redes sociales han impulsado un aumento en los autodiagnósticos relacionados con la salud mental, con pruebas rápidas para detectar si alguien tiene TDAH o es una persona altamente sensible, todo sin contar con una evaluación profesional. Ahora, con la llegada de la inteligencia artificial, ha surgido un nuevo término: “psicosis por IA”. Sin embargo, los expertos tienen opiniones claras sobre esta etiqueta.
Según informa Wired, la llamada "psicosis por IA" está empezando a verse en algunos hospitales psiquiátricos. Los síntomas que se reportan incluyen delirios, alucinaciones y paranoia, todos con un nexo común: el uso intensivo de chatbots basados en inteligencia artificial. En las redes sociales, el término “AI Psychosis” ha ganado popularidad, impulsado por casos virales como el de Kendra, una mujer que relató en TikTok la extraña experiencia con su psiquiatra, supuestamente manipuladora. Incluso el líder de inteligencia artificial en Microsoft ha mencionado esta expresión. Casos como el de un adolescente que discutió sus pensamientos suicidas con ChatGPT alimentan la preocupación sobre si la IA puede desencadenar episodios psicóticos o algo peor. Pero, ¿es esto realmente posible?
Para entenderlo, es importante aclarar qué es la psicosis. En psiquiatría, ese término se usa para describir un estado en el que una persona pierde contacto con la realidad. No es una enfermedad por sí misma, sino un síntoma que puede tener múltiples causas, desde trastornos como la esquizofrenia o el trastorno bipolar, hasta situaciones de estrés extremo, depresión, privación de sueño o consumo de sustancias.
La llamada “psicosis por IA” no es, hoy por hoy, una categoría reconocida oficialmente. Algunos especialistas la ven como una etiqueta imprecisa y simplificada. Por ejemplo, muchos de los casos que circulan en redes, como el de Kendra, más que un episodio psicótico real, parecen reflejar una amplificación de delirios o creencias falsas preexistentes. James MacCabe, profesor de psiquiatría en el King’s College de Londres, comentó que el término “psicosis por IA” es engañoso, y que una descripción más adecuada sería “trastorno delirante por IA”.
Además, la función real que cumple la IA en estos cuadros es objeto de debate. Según un estudio del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oxford, los chatbots no generan delirios de la nada, sino que actúan como un amplificador de creencias ya existentes. Esto puede ser especialmente peligroso en personas vulnerables o con problemas mentales previos.
El estudio usa la expresión “eco de una sola persona” para describir cómo ocurre el problema: una persona con ideas delirantes que interactúa con un chatbot recibe respuestas que no disputan esas creencias, sino que las refuerzan. Así, el individuo interpreta estas respuestas como una validación externa, lo que puede fortalecer sus delirios y aumentar el riesgo de episodios más graves.
Aunque “psicosis por IA” no sea una etiqueta diagnóstica oficial, muchos profesionales de salud mental ya han identificado casos relacionados en sus consultas. Un psiquiatra de San Francisco, por ejemplo, ha atendido a una docena de pacientes con síntomas delirantes vinculados al uso intensivo de estas tecnologías. La IA se está convirtiendo, por tanto, en un nuevo factor a tener en cuenta, al igual que el abuso de drogas o la falta de sueño en la evaluación clínica.
En resumen, la preocupación está, pero más que una enfermedad nueva, lo que hay es un efecto de amplificación de problemas mentales existentes a través de herramientas de inteligencia artificial. Por eso, más que hablar de “psicosis por IA”, es mejor comprender que la IA puede influir en ciertas condiciones, especialmente en personas en situación de vulnerabilidad.



