NVIDIA acaba de presentar sus resultados del segundo trimestre fiscal, superando todas las expectativas: lograron beneficios ajustados de 1,05 dólares por acción, frente a los 1,01 dólares que se esperaban, y unos ingresos de 46.740 millones de dólares, por encima de los 46.230 millones proyectados. Además, la compañía prevé para el próximo trimestre ingresos de 54.000 millones, un poco más que los 53.400 millones que anticipaba el mercado.
Sin embargo, a pesar de estas cifras sólidas, las acciones de NVIDIA cayeron un 3% en las operaciones posteriores al cierre. Esto refleja la enorme presión que enfrenta la empresa, considerada la prueba definitiva del auge de la inteligencia artificial, y que con una capitalización de mercado de 4,4 billones de dólares, tiene que cumplir expectativas casi imposibles.
Uno de los grandes desafíos es China. Durante el trimestre no hubo ventas del chip H20 a ese país, y NVIDIA no ha incluido en su guía para el tercer trimestre ninguna previsión de ingresos desde ese mercado. No obstante, su directora financiera, Colette Kress, indicó que tienen entre 2.000 y 5.000 millones en pedidos listos para enviar si se resolvieran los problemas geopolíticos. Por ahora, la empresa está a la espera de que la administración Trump clarifique las normativas relacionadas con un impuesto del 15% sobre la venta de chips a China.
El propio CEO Jensen Huang fue muy claro durante la llamada con analistas: calculó que el mercado chino representa una oportunidad de unos 50.000 millones de dólares para NVIDIA este año. Además, destacó que la mitad de los investigadores en inteligencia artificial están en China y subrayó lo importante que es para las empresas tecnológicas estadounidenses poder operar allá.
De fondo, se percibe la frustración de Huang con la situación política. Su comentario de que lo único que pueden hacer es “seguir abogando” ante la administración estadounidense sugiere que las negociaciones son tensas. Incluso insinuó que están desarrollando una versión modificada de sus chips Blackwell para China, con menor rendimiento, mostrando que NVIDIA está dispuesta a hacer concesiones significativas para no perder ese mercado, algo llamativo para una compañía tan poderosa.
En cuanto a los centros de datos, que representan el 88% de sus ingresos totales, generaron 41.100 millones de dólares, ligeramente por debajo de los 41.290 millones esperados. Es el segundo trimestre consecutivo que esta división clave no alcanza las previsiones, un dato preocupante considerando que gigantes como Meta, Google y Microsoft están invirtiendo muchísimo en infraestructura para IA.
Durante la llamada, Huang aseguró que “todo está vendido”, refiriéndose a los chips Hopper y Blackwell, y que la producción de Blackwell Ultra avanza “a toda velocidad” con una demanda “extraordinaria”. No obstante, la realidad muestra que el crecimiento interanual de ingresos del 56% es el más bajo en nueve trimestres consecutivos con subidas superiores al 50%.
La reacción del mercado muestra una verdad incómoda: NVIDIA se ha convertido prisionera de su propio éxito. Actualmente representa un 7,5% del índice S&P 500, comparado con el 3% de diciembre, lo que significa que cualquier tropiezo en la compañía podría afectar a todo el mercado global. Un fracaso importante de NVIDIA tendría un impacto real y peligroso en las bolsas de medio mundo.
Mientras Huang promete que la inversión en infraestructura para inteligencia artificial llegará entre 3 y 4 billones de dólares para finales de la década, la realidad inmediata es que NVIDIA no puede operar libremente en el segundo mercado de informática más grande del planeta. La recompra de acciones por 60.000 millones de dólares, una de las mayores en la historia de Estados Unidos, parece más un movimiento para sostener el precio de la acción que una muestra de confianza plena en un futuro sin trabas regulatorias.


