En el CES de Las Vegas, uno de los eventos más importantes para la tecnología, Jensen Huang, CEO de Nvidia, destacó como una figura clave en el mundo de la inteligencia artificial. Sus chips, especialmente el modelo H200, están marcando la pauta en los centros de datos y se han convertido en un elemento central en la disputa comercial y tecnológica entre Estados Unidos y China, ya que EE.UU. había prohibido inicialmente la venta de este chip a China.
Sin embargo, la situación ha cambiado y parece que Nvidia podría pronto recuperar acceso a ese mercado tan relevante. Desde finales del año pasado, Nvidia eligió aumentar la producción del H200 de cara al 2026, no solo por el auge de la inteligencia artificial, sino principalmente por la posibilidad de volver a vender este chip en China. Esto ocurrió después de que EE.UU. autorizara, bajo ciertas condiciones estrictas como la validación del Departamento de Comercio y una tasa del 25% sobre cada venta, la exportación del H200 a algunos clientes chinos.
Aunque China está desarrollando sus propias soluciones, grandes empresas como Alibaba y ByteDance han pedido al gobierno chino permiso para adquirir chips de Nvidia y así potenciar sus negocios. Según Reuters, el pedido podría rondar los dos millones de unidades, con ambas compañías solicitando alrededor de 200,000 chips cada una, aunque aún están a la espera de la aprobación oficial.
El H200 es uno de los chips más utilizados en centros de datos y es el único entre los más avanzados de Nvidia que se permite exportar a China; chips más potentes permanecen bajo restricciones por motivos de seguridad nacional. Además, Nvidia está exigiendo a los compradores chinos un pago completo por adelantado, una medida adoptada para minimizar riesgos dada la incertidumbre regulatoria y un posible stock limitado.
Para Nvidia, esta operación representa una gran oportunidad. Según Jensen Huang, el mercado chino de inteligencia artificial podría alcanzar los 50,000 millones de dólares, y perder acceso a ese mercado sería un gran golpe para la empresa estadounidense. Huang ha expresado que alejarse de China por razones filosóficas o de seguridad nacional no tiene sentido y se muestra optimista sobre la reapertura de relaciones comerciales, considerando a China tanto un adversario como un socio.
Aunque Nvidia ha aumentado la producción de sus chips H200 en Taiwán esperando la avalancha de pedidos chinos, la decisión final depende del propio mercado chino, que valora la soberanía tecnológica. China ha respondido a las restricciones de EE.UU. prohibiendo ciertos productos en sus organismos oficiales y promoviendo el desarrollo de su propia industria tecnológica, con empresas como Huawei y Cambricon avanzando en inteligencia artificial y robótica.
A pesar de eso, el H200 sigue siendo un estándar en muchos centros de datos y es probable que Chinese quiera aprovechar la oportunidad para adquirirlos ahora, anticipándose a posibles futuras prohibiciones mientras siguen mejorando sus propios chips. China busca reducir su dependencia tecnológica del exterior, pero por ahora, y según Bloomberg, Nvidia está a punto de comenzar a enviar grandes cantidades del H200 al mercado chino.


