Se avecina un aumento importante en los precios de las memorias NAND, usadas en las unidades SSD, y de las memorias DRAM que llevan nuestros PCs y portátiles. Durante los últimos dos años, los usuarios disfrutamos de una época favorable con precios bajos, pero esta etapa ha llegado a su fin, impulsada por el auge de la inteligencia artificial y la construcción masiva de centros de datos.
Hace no mucho, en marzo de 2023, los precios de las memorias NAND y DRAM caían en picada. La pandemia había generado una demanda muy fuerte, pero al regresar a la normalidad, la situación se revirtió. Los fabricantes produjeron en exceso esperando que la demanda se mantuviera, pero se encontraron con un sobrestock considerable porque la gente ya no compraba tantas memorias ni SSD, lo que provocó un desplome en los precios.
Sin embargo, la llegada de ChatGPT y el boom de la inteligencia artificial cambiaron todo. La necesidad de grandes centros de datos creció rápidamente, estos requieren miles de GPUs, y esas GPUs usan enormes cantidades de memoria, principalmente memorias HBM, que son más costosas pero también mucho más potentes y orientadas a aplicaciones empresariales.
Un buen ejemplo de esta tendencia son las unidades SSD Samsung 980 Pro de 1 TB, cuyos precios tocaron fondo a mediados de 2023 y desde entonces han empezado a subir. Aunque ya se venden las Samsung 990 Pro, que muestran un aumento menos marcado y mantienen un precio interesante alrededor de los 100 euros, todo indica que pronto seguirán la misma ruta alcista.
Según la consultora TrendForce, las memorias DRAM y NAND seguirán subiendo rápida y notablemente. Para la DRAM, que se usa en módulos DDR4 y DDR5 de PCs y portátiles, se espera un aumento superior al 40% en el tercer trimestre de 2025. En cuanto a memorias GDDR5, habrá un incremento más moderado, de hasta un 8%. Esta subida también afectará a los módulos de memoria para tarjetas gráficas: las GDDR6 podrían subir hasta un 33% y las GDDR7 alrededor de un 10%.
Este aumento de precios tendrá un impacto directo en el costo de los PCs y portátiles, tanto para el trabajo como para el gaming. La demanda de memorias HBM para aceleradores de IA en los nuevos centros de datos es tan alta que los fabricantes están priorizando su producción, dejando en segundo plano la fabricación de memorias DRAM y NAND tradicionales. Por ejemplo, Micron ya ha vendido toda su producción de módulos HBM para 2026, y SK Hynix está en una situación similar.
Estas dinámicas ya tienen efectos palpables. Por ejemplo, Raspberry Pi, que durante la época de precios bajos había almacenado módulos de memoria, se vio obligada a subir el precio de sus nuevos modelos a causa de la escasez. Sus Compute Module 4 y 5, en versiones de 4 GB, aumentaron cinco dólares, mientras que las de 8 GB subieron diez. El CEO de la empresa explicó que la memoria cuesta cerca del doble que hace un año.
Una solución obvia sería aumentar la construcción de fábricas de memoria, pero los fabricantes son cautelosos. Estas plantas requieren inversiones de decenas de miles de millones de dólares, tardan años en alcanzar producción masiva y hay miedo de repetir errores del pasado. En particular, temen que una posible "burbuja de la IA" estalle y los deje con exceso de inventario y fábricas poco rentables.
En resumen, la combinación del crecimiento acelerado de la IA y la expansión de los centros de datos está haciendo que las memorias NAND y DRAM, que parecían tan accesibles, se vuelvan cada vez más caras y escasas. Esto afectará inevitablemente al precio y disponibilidad de nuestros dispositivos tecnológicos en el futuro cercano.



