La inteligencia artificial ha transformado ampliamente los procesos de selección de personal, especialmente con la incorporación de sistemas automáticos de filtrado de candidatos conocidos como ATS (Applicant Tracking System). Inicialmente, la idea era que la IA aceleraría y facilitaría la elección de los mejores candidatos. Sin embargo, esta tecnología ha terminado complicando todo el proceso: ni siempre se seleccionan a los perfiles más adecuados, ni muchos descartados deberían haber sido excluidos. Tal como señala el periodista tecnológico Tim Rogers, el sistema de contratación "está roto".
Enviar un currículum se ha convertido en una tarea frustrante y, en muchos casos, poco efectiva. Rogers explica que hoy en día no basta con tener un buen CV y enviarlo a empresas con vacantes abiertas. Los sistemas automáticos y la IA han creado una barrera invisible que dificulta mucho conseguir realmente una oportunidad laboral.
El problema radica en que los sistemas ATS filtran y descartan cientos de candidaturas con reglas tan estrictas que muchos candidatos ni siquiera llegan a ser evaluados por una persona real. Esto hace perder aspectos cruciales que muchos altos cargos valoran, como la actitud y el compromiso.
Según el Foro Económico Mundial, el 80% de las empresas usan algún tipo de IA en sus procesos de reclutamiento, lo que ha provocado una saturación de solicitudes. Paradójicamente, en lugar de agilizarse, los procesos de selección se están alargando y los reclutadores no pueden atender la gran cantidad de perfiles que reciben. Un informe reciente muestra que el tiempo promedio para recibir la primera oferta tras comenzar la búsqueda de empleo ha subido un 22%, pasando de 56 a casi 69 días. Además, plataformas populares como LinkedIn o Indeed concentran el 80% de las postulaciones, pero responden solo al 3,3% de ellas, lo que indica que la mayoría ni siquiera llega a llamar la atención de un reclutador humano.
Frente a este panorama, los buscadores de empleo han empezado a usar también la IA para mejorar sus solicitudes. Por ejemplo, la empresa Manfred ha notado que mientras antes recibían entre 20 y 50 candidaturas por oferta, ahora este número puede superar las 500 en solo 24 horas, muchas generadas con ayuda de la inteligencia artificial. Esto no implica que haya más talento disponible, sino que el proceso se ha automatizado.
Tim Rogers lamenta que este filtrado automatizado deja fuera a personas que podrían encajar perfectamente y aportar valor si hubiese un contacto humano. Según él, la calidad se pierde entre miles de documentos generados por máquinas. Además, advierte que confiar en la IA para resolver los problemas que ella misma causa solo empeora la situación, aumentando el ruido digital que impide que un candidato destaque realmente.
Pese a la frustración, Rogers asegura que el contacto directo en persona sigue siendo la forma más efectiva para conseguir una entrevista: las oportunidades que ha logrado han venido más por relaciones humanas que por algoritmos. Esta idea se confirma con datos del INE, que indican que más de la mitad de quienes buscan empleo lo hacen a través de su red de contactos. En España, por ejemplo, cerca del 73% recurre a este método, similar a otros países europeos como Italia o Portugal.
El periodista señala que el uso excesivo de procesos automatizados ha creado un círculo vicioso: máquinas escriben currículums y otras máquinas los evalúan, convirtiendo la búsqueda de empleo en un rompecabezas donde el candidato que encaja mejor con los parámetros no siempre es el más adecuado para el puesto o el equipo.
Por eso, muchas empresas están recuperando la entrevista cara a cara como una de las pocas vías confiables para seleccionar talento. Compañías como Google o Amazon ya requieren este tipo de entrevistas para evitar que la IA distorsione las verdaderas capacidades de los aspirantes.
En resumen, aunque la inteligencia artificial ha revolucionado el reclutamiento, su aplicación desmedida ha generado nuevos problemas, haciendo que el factor humano en la selección siga siendo esencial para encontrar al candidato ideal.



