Imagina a un joven recién graduado en finanzas, con ganas de entrar a una gran consultora y aprender el oficio desde cero. Eso normalmente implica hacer informes, analizar mercados, preparar presentaciones, tareas rutinarias que sirven para ganar experiencia. Pero con la llegada de la inteligencia artificial (IA), muchas de estas labores básicas se automatizan. El joven produce más rápido y más documentos, pero todo ese volumen termina en manos de un directivo sénior encargado de revisar y supervisar, quien ahora dedica horas a corregir errores que la IA no detectó.
Este es el panorama que revela un estudio de la consultora UpSlide, con una conclusión sorprendente: la IA no solo dificulta el acceso a los nuevos profesionales, sino que aumenta la carga de trabajo de los empleados más veteranos.
Según diferentes investigaciones, las ofertas de empleo para puestos de nivel inicial han caído entre un 11% y un 20% en el último año, ya que la IA se encarga de muchas de las tareas administrativas que antes realizaban los recién graduados. Además, un estudio conjunto de la Universidad de Navarra y IESE Business School, que analizó datos de 138 millones de trabajadores en Estados Unidos, muestra que en empresas que adoptan IA generativa los salarios promedio bajan un 4,5% frente a aquellas que no la utilizan. En las compañías más afectadas, esta reducción llega al 7,7%, con sueldos iniciales para juniors que disminuyen un 6,3%, mientras que los ingresos de los veteranos se mantienen o incluso aumentan ligeramente.
El informe de UpSlide explica que los empleados jóvenes usan la IA para hacer más rápido su trabajo de distribución e investigación —el 24% y el 22% respectivamente—, mientras que los perfiles sénior destinan más tiempo a tareas de revisión y control de calidad. “Los juniors aceleran la producción de documentos con IA, pero los seniors tienen que dedicar más horas a revisarlos y corregir errores”, indican los autores. En lugar de reducir la carga laboral, la IA simplemente la desplaza hacia los trabajadores más experimentados, que deben validar y corregir un creciente volumen de contenido generado por estas herramientas. Este cuello de botella es especialmente crítico en áreas donde el margen de error debe ser mínimo.
Además, el 41% de los seniors encuestados dice que dedica más de 11 horas semanales a revisar documentos, como verificar cifras en presentaciones financieras o corregir formatos. El 83% reconoce que la presión por hacer estas revisiones recae principalmente sobre ellos, y el 82% teme que errores puedan llegar finalmente al cliente. “La tecnología es impresionante, pero no reemplaza al toque profesional, por eso es necesario mantener controles humanos en el flujo de trabajo”, afirma Joshua Stolarz, director de KPMG, citado en el estudio.
Esto presenta un problema: la IA, que se suponía liberaría a los profesionales seniors de tareas administrativas para que pudieran enfocarse en actividades de mayor valor, en realidad les carga con todavía más trabajo. Si esta tendencia continúa, las empresas podrían preferir contratar a trabajadores más experimentados, lo que cambiaría la dinámica actual donde suelen despedir a estos empleados en épocas de recortes. Sin embargo, como los seniors usualmente ganan salarios más altos, muchas compañías podrían reconsiderar la implementación de IA si eso significa aumentar sus costos laborales.
En resumen, la prometida liberación que traería la IA para los empleados veteranos aún está lejos, y quienes entran al mundo laboral se enfrentan a menos oportunidades para aprender haciendo tareas básicas. Mientras tanto, la revisión y supervisión de lo producido con IA recae en las espaldas de los más experimentados, que ven cómo su jornada laboral se extiende para corregir y validar el trabajo automatizado.



