Desde que ChatGPT irrumpió en el panorama tecnológico en 2022, dando inicio a una verdadera carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial, las grandes empresas tecnológicas no han dejado de aumentar sus inversiones. Al iniciar 2026, estas compañías han dado un paso aún más decidido, excepto una que ha optado por no seguir esta tendencia.
Ya conocemos las previsiones de gasto de capital (capex) para 2026 de las principales tecnológicas:
- Amazon: 200.000 millones de dólares - Alphabet: entre 175.000 y 185.000 millones - Meta: entre 115.000 y 135.000 millones - Microsoft: 140.000 millones - Apple: 13.000 millones
Sumando las cifras más altas, la inversión total supera los 670.000 millones de dólares; incluso tomando las cifras más bajas, se llega a unos 640.000 millones. Son cantidades astronómicas, que representan un aumento de alrededor del 60 % respecto a 2025. Para ponerlo en perspectiva, estamos hablando de cifras con doce ceros.
Este nivel de gasto es tan descomunal que supera el PIB estimado para 2025 de países como Suecia, Israel o Singapur. También es más de lo que costó construir toda la red de autopistas interestatales de Estados Unidos, que fue aproximadamente 634.000 millones de dólares. Además, equivale a una cuarta parte del gasto militar mundial anual y sería como gastar 1,2 millones de dólares por minuto durante todo un año. Simplemente, resulta difícil de asimilar.
La reacción en el mercado no se hizo esperar. Aunque estas empresas siguen reportando beneficios, e incluso algunas baten récords, tras sus anuncios los inversores mostraron temor a una burbuja, provocando caídas bruscas en sus acciones:
- Amazon perdió un 12 % tras anunciar su enorme capex. - Alphabet, a pesar de ingresos récord, vio caer su valor un 10 % en los días siguientes. - Meta tuvo una subida inicial del 10 % tras sus buenos resultados, pero luego retrocedió un 8 %. - Microsoft sufrió la caída más fuerte, con un 18 % menos, en parte porque casi la mitad de sus contratos cloud están ligados a OpenAI, lo que el mercado percibió como un riesgo. - Apple, por su parte, fue la única que subió, con más del 7 %, apoyada por su sólida campaña navideña de ventas de iPhone 17.
Luego de estas turbulencias, los precios de las acciones se han estabilizado, pero el mensaje quedó claro: los inversores temen que el gasto previsto en IA esté muy adelantado a la capacidad real de generar beneficios a corto plazo.
Surge entonces la gran pregunta: ¿de dónde van a sacar todo ese dinero? Según el Financial Times, las compañías tendrán que elegir entre reducir la rentabilidad para sus accionistas, usar sus reservas de efectivo o pedir más préstamos. Por ejemplo, se estima que Amazon generará un flujo de efectivo de unos 180.000 millones, Alphabet 195.000 millones y Meta 130.000 millones. Pero existe el riesgo de que el flujo de caja libre se vuelva negativo, lo que las podría llevar a aumentar su deuda y frenar la recompra de acciones.
En este contexto destaca Apple por su estrategia diferente. La empresa de la manzana reportó ingresos de 144.000 millones en el último trimestre, impulsados por las ventas de los iPhone 17 en Navidad. Su gasto en capital es mucho menor que el de las demás porque no construye sus propios centros de datos, sino que los subcontrata. Su acuerdo con Google para usar la tecnología Gemini puede interpretarse como que Apple no está compitiendo directamente en la infraestructura de IA, sino que se apoya en aliados que afrontan la mayor inversión. Esta jugada les permite beneficiarse de la tecnología sin exponerse a los enormes riesgos financieros, y el mercado parece valorarlo positivamente.
En definitiva, mientras la mayoría de las grandes tecnológicas pisan el acelerador e invierten cantidades récords en inteligencia artificial, Apple elige un camino más prudente y estratégico, evitando entrar de lleno en una posible burbuja que empieza a preocupar a inversores y analistas.



