Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció en un memo interno que Google le está alcanzando en tecnología con su modelo Gemini 3. Aunque esto representa un desafío real para OpenAI, la preocupación principal no es tanto la competencia tecnológica sino el tiempo que tienen para construir su propia infraestructura.
¿Por qué importa esto? OpenAI tiene planes de gastar más de 100.000 millones de dólares en los próximos años para desarrollar inteligencia artificial general (AGI). Sin embargo, depende por completo de Microsoft para sus servidores, de NVIDIA para los chips y de inversores externos para financiarse. En cambio, Google ya cuenta con su propia infraestructura de TPUs y dispone de un flujo de caja anual de 70.000 millones de dólares gracias a productos consolidados como Search, YouTube y Google Cloud. Si los recursos financieros y tecnológicos se acaban antes de lo esperado, uno podrá sobrevivir y el otro no.
OpenAI está en una carrera contra el tiempo muy peculiar: si la inversión en IA se desacelera alrededor de 2026 o 2027, habrá gastado mucho dinero sin haber completado su infraestructura propia, quedando atada a proveedores costosos y sin poder competir en costos con Google. Ese sería el peor escenario. Pero si la financiación y la demanda se mantienen hasta 2030 o más, OpenAI podría haber alcanzado la autosuficiencia, tener sus propios chips y centros de datos, lograr economías de escala y resistir incluso si la inversión se detiene.
Es como construir un puente: no importa cuánto hayas invertido si solo llegas a la mitad, no sirve de nada.
A diferencia de otras industrias, la IA no permite crear ventajas tecnológicas duraderas. Los avances se replican rápido, por lo que OpenAI no puede protegerse con una “ventaja competitiva” sólida. La única ventaja sostenible podría ser el costo: si controla su infraestructura, podría ofrecer precios difíciles de igualar. Si no, se convierte en un intermediario prescindible entre el usuario final y quienes verdaderamente poseen los recursos.
El memo también revela que Altman anticipó un período complicado tras el lanzamiento de Gemini 3. El modelo de Google ha avanzado especialmente en áreas que generan mucho ingreso para OpenAI, como la automatización del diseño web y la programación. Altman reconoció que "Google ha hecho un trabajo excelente últimamente" y advirtió a su equipo que el entorno será difícil durante un tiempo, aunque les instó a seguir enfocados en alcanzar la superinteligencia, aceptando que por ahora podrían quedarse temporalmente atrás.
Las cifras de OpenAI reflejan su rápido crecimiento: de casi no tener ingresos en 2022, proyecta alcanzar 13.000 millones en 2024 y aspira a llegar a 200.000 millones en 2030. Para eso, necesita multiplicar por 13 sus ingresos actuales en menos de cinco años. Además, planea destinar 90.000 millones a investigación y desarrollo hasta 2030, lo que equivaldría al 45% de sus ingresos proyectados, un porcentaje muy alto comparado con las grandes tecnológicas.
Por otro lado, Google cuenta con ventajas estructurales difíciles de superar: genera enormes flujos de caja gracias a sus productos consolidados, puede permitirse financiar proyectos de IA a largo plazo sin problemas y ya cuenta con infraestructura propia tras años de desarrollo de TPUs.
OpenAI, por el contrario, depende de financiamiento externo. Su reciente acuerdo con Oracle para diseñar componentes de centros de datos en EE. UU. es un intento para lograr independencia tecnológica y garantizar que las infraestructuras clave de esta era se construyan localmente.
En juego está la posición de OpenAI frente a competidores como Google y Anthropic. Aunque OpenAI sigue dominando el mercado de IA conversacional y generación de contenido, su ventaja tecnológica se está reduciendo. Anthropic, fundada hace cuatro años por exempleados de OpenAI, está creciendo rápidamente, enfocándose en IA para desarrolladores y empresas, y acortando la distancia en ingresos y uso.
Altman concluyó su mensaje reconociendo la gran presión que enfrentan: deben ser el mejor laboratorio de investigación, la mejor empresa de infraestructura y la mejor plataforma de productos de IA al mismo tiempo. Pero, para él, ese es su destino y no cambiaría su posición por ninguna otra.
La verdadera pregunta no es si OpenAI puede competir tecnológicamente con Google, sino si tiene la fortaleza financiera para mantenerse a flote hasta contar con su propia infraestructura y así dejar de depender de terceros.



