El rápido crecimiento de la inteligencia artificial está llevando el consumo eléctrico mundial a niveles sin precedentes. La expansión masiva de centros de datos, la electrificación creciente y la reactivación industrial están sobrecargando infraestructuras eléctricas ya envejecidas en muchos países.
En este contexto, el sector digital, que demanda grandes cantidades de energía para impulsar la IA, enfrenta un dilema: necesita más electricidad, pero sin incrementar sus emisiones contaminantes. Ante esto, surge una solución que hasta hace poco parecía ciencia ficción: utilizar reactores nucleares compactos de neutrones rápidos para alimentar los centros de datos.
La startup francesa Stellaria, creada a partir del Commissariat à l’énergie atomique (CEA) y Schneider Electric, acaba de firmar un acuerdo de precompra con Equinix, uno de los principales operadores globales de centros de datos. Según el acuerdo, Equinix asegura los primeros 500 MW de capacidad del Stellarium, un reactor de sal fundida y neutrones rápidos que Stellaria planea poner en marcha a partir de 2035. Esta iniciativa forma parte del compromiso de Equinix por diversificar sus fuentes de energía hacia alternativas limpias para centros especializados en IA.
Este reactor de cuarta generación tiene características innovadoras: funciona con energía completamente libre de carbono, puede operar de manera autónoma un centro de datos, y su diseño subterráneo no requiere zonas de exclusión gracias a su operación a presión atmosférica y núcleo líquido. Además, responde de forma ultrarrápida a cambios en la carga eléctrica, algo esencial para las demandas variables de la IA generativa.
Una de sus ventajas más interesantes es su capacidad para regenerar combustible casi de forma ilimitada, utilizando incluso residuos nucleares de otras centrales. Puede utilizar diversos combustibles, desde uranio 235 y 238, plutonio 239, MOX, actínidos menores, hasta torio. Para Equinix, esto representa la posibilidad de operar con energía limpia 24/7 sin depender de la red eléctrica tradicional. El Stellarium, de tamaño compacto —apenas cuatro metros cúbicos—, podría abrir una nueva era en Europa con reactores ultracompactos en centros de datos.
La tecnología detrás de este reactor utiliza sal de cloruro líquido para refrigeración, opera por convección natural y está protegido por cuatro barreras físicas. Su ciclo de combustible cerrado permite mantener la fisión más de 20 años sin recargar. Stellaria prevé que la primera reacción de fisión se produzca en 2029 y el despliegue comercial en 2035. Según la compañía, la densidad energética de este reactor supera en 70 millones de veces la de las baterías de iones de litio, lo que significa que un solo reactor podría alimentar una ciudad de 400.000 habitantes.
Mientras que la fusión nuclear avanza notablemente, con hitos recientes como el mantenimiento de plasma estable durante minutos en reactores experimentales, sigue siendo una tecnología experimental y sus prototipos comerciales aún tardarán en llegar, posiblemente después de 2030. En contraste, la fisión avanzada, como la que propone Stellaria, está mucho más próxima a implementarse, ya que no requiere las condiciones extremas de la fusión.
Equinix ya gestiona más de 270 centros de datos en 77 áreas metropolitanas, muchos alimentados al 100% con renovables en Europa. Sin embargo, la demanda futura derivada de la IA necesitará una fuente constante, libre de carbono y que no sature la red. Este acuerdo con Stellaria podría marcar un antes y un después, permitiendo centros de datos con autonomía energética permanente, y convertir a Europa en la primera región donde la IA funcione gracias a reactores compactos que incluso reciclan sus propios residuos nucleares.
La competencia tecnológica entre la fisión avanzada y la fusión está abierta, pero por ahora, el primer reactor de neutrones rápidos para IA llega desde una pequeña startup francesa y no de grandes proyectos de fusión o gigantes industriales. Europa acaba de dar un paso que podría revolucionar tanto el futuro de la energía como el de la computación.



