Las cuatro grandes consultoras en España, conocidas como las Big Four (Deloitte, PwC, EY y KPMG), están a punto de cambiar significativamente su forma de contratar: planean reducir en un 20% la incorporación de perfiles junior en comparación con años anteriores. Pero este cambio no es solo un ajuste temporal, sino una transformación estructural que marcará su futuro.
Según El Confidencial, estas empresas seguirán la tendencia que ya se ha visto en algunos sectores en Estados Unidos y el Reino Unido, donde desde 2022 también se ha reducido la contratación de profesionales menores de 30 años entre un 10% y un 20%. Esto implicará la eliminación de entre 700 y 1.400 puestos junior en España, afectando a todas las áreas, aunque con más fuerza en departamentos como finanzas, recursos humanos, tecnología o marketing, donde la automatización ya tiene mayor presencia.
El motor detrás de este cambio es la automatización gracias a la inteligencia artificial (IA). Durante años, los empleados junior se encargaban de tareas rutinarias como elaborar informes, revisar transacciones o validar datos, que ahora pueden ser realizadas de forma más rápida y eficiente por sistemas de IA. Como resultado, las empresas ya no necesitan tantas personas para estas funciones, ya que la IA se convierte en una especie de asistente para los profesionales senior, mejorando su productividad pero eliminando el primer peldaño del aprendizaje para los jóvenes.
En paralelo, estas consultoras planean aumentar entre un 8% y un 10% la contratación de perfiles senior durante 2025, buscando fortalecer equipos con experiencia y visión estratégica para atraer nuevos negocios. La digitalización ha transformado su modelo, que ya no se basa solo en vender horas de consultoría, sino en ofrecer acceso a herramientas de IA y procesos automatizados que optimizan resultados y eficiencia.
Este ajuste afecta el clásico modelo piramidal que sustentaba a las Big Four, basado en una cantera constante de jóvenes profesionales que aprendían y escalaban posiciones hasta llegar a puestos directivos o socios. Con menos juniors contratados, la preparación y renovación de futuras generaciones de managers se complica, poniendo en riesgo la rotación natural del talento.
Además, esta medida tiene un impacto comercial importante. Muchos juniors que pasaban por estas firmas terminaban en cargos de responsabilidad en otras compañías, donde luego contrataban los servicios de su antigua consultora, generando un círculo virtuoso de nuevos clientes. Reducir la base junior puede debilitar esta fuente clave de negocio en el futuro.
En resumen, el futuro de las Big Four estará más centrado en perfiles senior, impulsado por la automatización que ha ocupado el espacio que antes cubrían los juniors, transformando no solo sus equipos, sino también su modelo de negocio y crecimiento.



