Amazon nunca ha confiado plenamente en sus empleados, y las múltiples medidas que ha implementado a lo largo del tiempo lo demuestran. Aunque cierto nivel de supervisión es comprensible, la forma en que esta empresa controla la productividad roza lo absurdo. Por ejemplo, patentó una pulsera diseñada para detectar cuándo los trabajadores se relajaban y bajaban el ritmo. También se sabe que utilizaba sistemas automáticos para evaluar de manera constante la productividad individual.
Además, Amazon ha usado tecnologías como cámaras con inteligencia artificial para monitorear a los conductores de reparto durante todo el trayecto, algo que incluso le valió multas y la obligación de modificar sus algoritmos, ya que penalizaban a los trabajadores por ir al baño. Algunos empleados llegaron a contar que tenían que orinar en botellas para no perder tiempo, y muchos comparaban el ambiente laboral con una prisión.
Ahora, la compañía está desarrollando unas gafas de realidad aumentada que seguirían el estilo de las Meta Ray-Ban Display, aunque por el momento solo han confirmado que serán para sus mensajeros. Estas gafas, que incorporan IA, visión artificial, cámaras y sensores, están diseñadas para ayudar a los repartidores a identificar riesgos, llegar sin dificultades hasta la puerta del cliente y mejorar el proceso de entrega.
Cuando el mensajero llega al destino, las gafas se activan y muestran en un visor monocromo con detalles en verde información del paquete y una guía simplificada similar a la de un GPS para encontrar la dirección correcta. También permiten tomar una foto para confirmar la entrega, aunque el botón para hacerla parece estar separado del propio dispositivo.
Amazon ya está probando un prototipo con cientos de mensajeros en Estados Unidos, recopilando opiniones para perfeccionar el producto. En teoría, estas gafas pueden ser una herramienta útil que facilite la entrega, pero no es difícil imaginar que también se usarán para un control mucho más riguroso de la ubicación y productividad de los trabajadores: si son rápidos o lentos, si cometen errores, etc.
Aquí se vuelve difusa la línea entre la tecnología que ayuda y la que se emplea para supervisar y controlar el trabajo de manera exhaustiva. Aunque aporta beneficios en eficiencia y seguridad, la cantidad de datos que estas gafas pueden recoger plantea serias dudas sobre la privacidad de los empleados y hasta qué punto Amazon puede vigilar su desempeño.
Y no solo Amazon: muchas otras empresas podrían terminar haciendo obligatorio el uso de dispositivos similares. En la Unión Europea, sin embargo, parece que la regulación dificultaría la implementación de este tipo de gadgets para monitorizar a los trabajadores, gracias a precedentes legales que ponen límites a estas prácticas, aunque queda por ver cómo evolucionan estas normativas y si serán efectivas para proteger a los empleados.
En definitiva, lo que en apariencia puede parecer un avance tecnológico interesante, en el contexto laboral podría convertirse en una herramienta de control que limite aún más la autonomía y privacidad de los empleados.



