En el CES 2026, Samsung ha presentado su “filosofía IA”, un concepto que resume su estrategia para aprovechar sus 430 millones de usuarios de SmartThings como una especie de barrera para proteger sus productos ante la creciente llegada de la inteligencia artificial al hogar.
¿Por qué esto es relevante? Mientras gigantes como OpenAI y Google compiten por tener el modelo de IA más potente, Samsung apuesta por otra jugada: no busca ganar solo en algoritmos, sino en controlar el espacio donde esos algoritmos se integran en la vida cotidiana.
SmartThings no es solo una aplicación, sino una plataforma compatible con Matter que conecta cientos de millones de dispositivos ya presentes en hogares alrededor del mundo. Esto significa que Samsung puede incorporar IA en productos que la gente ya utiliza, sin necesidad de que el usuario compre nuevos aparatos o cambie sus hábitos.
Otros fabricantes tienen que convencerte de poner un altavoz inteligente en la cocina, pero Samsung ya tiene tu refrigerador, televisor, lavadora y aspiradora, y todos esos dispositivos están interconectados.
En el fondo, esta “filosofía IA” parece una respuesta directa a Amazon y su Alexa+. Ambas marcas entienden que si los modelos de IA tienden a volverse similares y difíciles de diferenciar, el verdadero valor está en quién controla los dispositivos que usas en casa: el altavoz, la tele, el refrigerador que sabe lo que comes.
Samsung lleva años construyendo este ecosistema y ahora lo está aprovechando para algo más. La clave está en cómo implementa la IA:
Su Family Hub, equipado con visión por IA y tecnología Gemini, identifica los alimentos que pones y sacas de la nevera, te sugiere recetas basadas en lo que tienes y se conecta con otros electrodomésticos. Esto permite que cuando te preguntes “¿qué puedo preparar para cenar?”, el sistema te recomiende opciones reales, no basadas en un listado que hiciste hace semanas.
El Vision AI Companion reconoce qué estás viendo en la televisión y, si aparece comida en pantalla, te sugiere recetas que luego envía a tu Family Hub. Este último verifica qué ingredientes tienes, te avisa de lo que falta y, si decides cocinar, manda las instrucciones al horno para que se precaliente a la temperatura adecuada.
Además, el AI Soccer Mode Pro ajusta automáticamente la imagen y el sonido cuando detecta que estás viendo un partido de fútbol, permitiéndote subir el volumen del público, bajar los comentaristas o equilibrar ambos para crear la experiencia que prefieras.
Aunque esta estrategia quizá no sea tan espectacular como la carrera por el mejor chatbot, podría resultar más rentable a largo plazo. Y otro punto fuerte es que SmartThings, al ser compatible con Matter, puede expandir su ecosistema mucho más allá de los productos propios de Samsung.
Sin embargo, hay dos debilidades claras en esta propuesta:
Primero, Samsung depende de modelos de IA externos. Gemini es su principal socio para la parte inteligente del hogar, y si los modelos se estandarizan demasiado, la competencia bajará a nivel de precio, donde los fabricantes chinos suelen ser imbatibles.
Segundo, la privacidad es un asunto delicado. Un sistema que sabe qué comes, qué ves, cuándo duermes o cómo te mueves también puede monetizar esos datos. De hecho, Samsung acaba de anunciar una alianza con la aseguradora HSB para ofrecer descuentos en seguros de hogar a cambio de conectar los electrodomésticos a SmartThings. Esto significa que podrías ahorrar dinero a cambio de compartir tu información personal, similar a lo que ha ocurrido con los seguros de salud y los dispositivos wearables.
Pero ese acuerdo también tiene sus riesgos: si tus hábitos reducen tu prima, también podrían aumentarla o incluso invalidar alguna cobertura, lo que puede volverse un arma de doble filo para el consumidor.
En resumen, si esta apuesta funciona, otras grandes compañías como Apple con Home, Google con Nest y Amazon con Alexa+ y Ring acelerarán sus esfuerzos. La batalla dejará de ser solo por tener el mejor modelo de lenguaje para ser por quién tiene más dispositivos conectados en más hogares, capturando más datos.
Samsung ha perdido terreno en móviles frente a Apple y los fabricantes chinos, y también compite con LG y la creciente ola de marcas chinas en electrodomésticos, pero en la cantidad total de dispositivos conectados por hogar, su posición sigue siendo fuerte. Su ventaja está en convertir la variedad de su catálogo en un ecosistema sólido.
La gran incógnita es si los usuarios estarán dispuestos a ceder el control de su casa a cambio de más comodidad. De ello dependerá si Samsung se convierte en el ganador silencioso de la era de la IA o solo en un fabricante que ofrece los aparatos que hacen funcionar la inteligencia creada por otros.



