OpenAI ha completado su esperada reestructuración, pasando de ser una organización sin ánimo de lucro a convertirse en una empresa con fines de lucro, aunque sigue bajo el control de una matriz sin ánimo de lucro, The OpenAI Foundation. Esta transformación no solo cambia su estructura interna, sino que también modifica notablemente su relación con Microsoft, beneficiando a esta última.
La nueva compañía con fines de lucro se llama OpenAI Group PBC (Public Benefit Corporation), un tipo de empresa en Estados Unidos que combina objetivos lucrativos con una misión social o ética. A diferencia de una empresa tradicional, una PBC tiene la responsabilidad legal de considerar tanto los intereses de sus accionistas como el impacto social y medioambiental de sus actividades.
The OpenAI Foundation sigue siendo la matriz de esta nueva entidad y posee una participación valorada en unos 130.000 millones de dólares. De esta suma, 25.000 millones estarán destinados a financiar proyectos e iniciativas que impulsen el desarrollo en el sector sanitario y fortalezcan infraestructuras, minimizando riesgos.
Este proceso, que se ha prolongado por más de un año, necesitó la aprobación de oficinas legales en California y Delaware. Además, la disputa legal con Elon Musk complicó su avance. Sin embargo, finalmente OpenAI ha logrado uno de sus objetivos clave para 2025, enfocado en formalizar su estatus legal y financiero durante su crecimiento. Esta reestructuración también le permite continuar atrayendo inversiones; de hecho, si no se hubiera completado antes de fin de año, OpenAI habría perdido una inversión de 10.000 millones anunciada por SoftBank.
Con respecto a Microsoft, su rol cambia con esta nueva estructura. La compañía, que se convirtió en un socio estratégico de OpenAI en 2019 y realizó una inversión que se volvió multimillonaria en 2023, pasará de tener un 32,5% de participación a poseer el 27% en la nueva PBC, lo que equivale aproximadamente a 135.000 millones de dólares, una cifra sorprendente dado que Microsoft invirtió mucho menos.
Si OpenAI logra desarrollar una Inteligencia General Artificial (AGI), se aplicarán varias medidas importantes. En primer lugar, un panel de expertos independientes deberá confirmar que efectivamente se ha alcanzado esa AGI. A pesar de este logro, los derechos de propiedad intelectual de Microsoft sobre los modelos y productos de OpenAI se mantendrán hasta 2032, incluyendo aquellos desarrollados tras la declaración de la AGI. Además, el reparto de ingresos entre OpenAI y Microsoft seguirá vigente hasta que el panel certifique la AGI. Los derechos sobre la propiedad intelectual de la investigación confidencial finalizarán cuando se confirme la AGI o en 2030, lo que ocurra primero.
Esto significa que la llegada de la AGI no implica la ruptura inmediata de la colaboración entre ambas empresas, sino que inicia una transición ordenada que, aunque limita algunos derechos de Microsoft, mantiene otros hasta 2032.
El nuevo acuerdo ofrece mayor flexibilidad para ambas partes. Microsoft podrá seguir desarrollando la AGI de manera independiente o con otros socios, mientras que OpenAI podrá asociarse con terceros para sus productos. Eso sí, los productos de API creados en colaboración con terceros seguirán siendo exclusivos de Azure. Por su parte, OpenAI tendrá la posibilidad de lanzar modelos de código abierto, siempre que cumplan con ciertos requisitos de capacidad.
En resumen, OpenAI ha dado un paso fundamental hacia su sostenibilidad financiera y ha redefinido su relación con Microsoft, preparándose para un futuro en el que el desarrollo de la Inteligencia Artificial general juega un papel central.



