En septiembre de 2023, Sam Altman, CEO de OpenAI, y Jony Ive, exdiseñador jefe de Apple, unieron fuerzas para crear un dispositivo innovador que llamaron “el iPhone de la IA”. La apuesta fue muy seria, ya que OpenAI adquirió la startup de Ive por 6.500 millones de dólares. Desde entonces, el proyecto ha estado rodeado de gran misterio, pero ahora que surgen noticias es porque enfrentan varios problemas, algunos especialmente complicados.
Según informa Financial Times, OpenAI quiere lanzar este gadget en 2024, pero se han encontrado con obstáculos importantes. Uno de los mayores retos es definir la personalidad del asistente, algo fundamental para un dispositivo que estaría siempre activo. Además, debaten si debería funcionar como los asistentes tradicionales, que solo responden cuando los invocamos, o si tendría la capacidad de actuar por iniciativa propia cuando lo considere útil.
El problema principal, si asumimos que el gadget será un éxito como desean, es que OpenAI no cuenta con la infraestructura de computación suficiente para operar sus avanzados modelos de inteligencia artificial en un dispositivo masivo. Esto implica costos muy altos, y la empresa no tiene un flujo de caja que los respalde plenamente. Empresas como Amazon y Google pueden permitirse toda esta potencia gracias a su enorme infraestructura; OpenAI depende todavía de inversiones externas, como las alianzas con Microsoft, SoftBank, NVIDIA y recientemente AMD. Si el dispositivo adquiere la escala que Altman sueña, el balance económico no sería favorable.
Sobre el dispositivo en sí, pocos detalles concretos han salido a la luz. Ni siquiera se sabe el nombre o su diseño definitivo. Lo que sí mencionaron Altman y Ive es que tendrá un tamaño similar al de un móvil, pero no será un teléfono. Tampoco contará con pantalla; la interacción será a través de cámaras, micrófonos y altavoces. Tampoco será unas gafas inteligentes. Por ahora, recuerda bastante al AI Pin de Humane, un dispositivo que se lanzó con grandes expectativas pero terminó fracasando.
OpenAI está decidido a entrar en el terreno del hardware, a pesar de que sus ingresos mensuales, que rondan los 1.000 millones de dólares, se ven superados por el ritmo al que gasta dinero, y necesitaría multiplicarlos por diez para alcanzar la rentabilidad. Su valor de mercado supera el medio billón de dólares, y entrar en hardware puede ser una forma de justificar esta valoración.
Más allá de las dudas que surgen sobre este dispositivo tan enigmático, OpenAI muestra firmeza en crear una división de hardware. La compra de la startup de Ive sumó 20 empleados, y luego reclutaron a expertos de Apple y del equipo de Meta que trabaja en las Meta Quest y las gafas inteligentes. Habrá que esperar para ver si finalmente este proyecto ve la luz o se queda en una ambiciosa idea.


