Mercadona factura 38.800 millones de euros anuales, aunque no es el supermercado más barato de España. El lema “Siempre Precios Bajos” quedó atrás hace tiempo, ya que la empresa cambió su enfoque principal. Hoy, su éxito no se basa en ofrecer precios bajos, sino en anticiparse constantemente a las necesidades de sus clientes. Ahora, busca potenciar esa capacidad a través de la inteligencia artificial (IA).
Sergio Pajares, director de Tecnología de Mercadona, lo explica claramente: la compañía no quiere tener inteligencia artificial solo por moda, sino desarrollar “la mejor IA para vender lechugas”. Es decir, buscan soluciones tecnológicas que realmente aborden problemas concretos del día a día del negocio, no simples exhibiciones tecnológicas.
Durante 40 años, Mercadona ha optimizado su cadena de suministro y acumulado un profundo conocimiento sobre cómo funcionan sus tiendas y centros logísticos. Esa experiencia es la base que ahora alimenta sus modelos de IA. No se trata de integrar una herramienta cualquiera para presumir de innovación, sino de crear sistemas que entiendan la realidad interna de la empresa.
Por ejemplo, han desarrollado una IA aplicada a los datos maestros de producto, el núcleo de su sistema. Esta herramienta automatiza la generación de información cuando llega nueva mercancía y detecta posibles errores que podrían interrumpir la cadena, como etiquetas incorrectas o problemas con la codificación.
Pajares destaca que ahí radica la ventaja competitiva: “Hay modelos muy avanzados para programar aplicaciones, pero ninguno entiende de forma nativa cómo se desarrolla software dentro de una empresa concreta”. La clave está en que la IA conozca y se adapte al contexto particular de Mercadona.
La estrategia de IA de la empresa funciona en dos velocidades. Para procesos internos específicos, como planificar las vacaciones del personal sin afectar la operación, crean modelos propios. Para tareas más estándar, como reconocer facturas de proveedores, utilizan IA generativa disponible en el mercado, lo que les permite mantener flexibilidad para cambiar de proveedor si es necesario.
Eso sí, Mercadona evita el desorden tecnológico. Han establecido una estrategia interna que estandariza los desarrollos, asegura prácticas comunes de calidad y seguridad, y evita que cada equipo cree soluciones a su manera sin coordinación. “La IA no puede crecer de forma desordenada”, insiste Pajares.
Este último punto es fundamental: muchas empresas han implementado la IA como un motor que cada área utiliza por separado, con herramientas distintas y poco conectadas. Mercadona busca que todos los departamentos trabajen de forma cohesionada.
Para Pajares, la clave no es tener el algoritmo más avanzado, sino saber dónde aplicarlo. “En tecnología muchas veces nos enamoramos del algoritmo; en la vida real, la inteligencia está en saber dónde usarlo”, señala.
La gran apuesta de Mercadona es predecir la demanda con mayor precisión que nadie. Su ventaja competitiva es ese historial de 40 años de datos sobre hábitos de compra, rotación de productos y eficiencia logística. La IA solo amplifica esa fortaleza y les permite seguir mejorando.
En definitiva, el crecimiento de Mercadona está muy ligado a esa combinación de experiencia acumulada y tecnologías aplicadas con sentido, dejando atrás modelos tradicionalistas y apostando por la innovación real y práctica.



