iPad Pro M5 y iPadOS 26: rendimiento potenciado casi completo

El iPad Pro M5 ofrece potente GPU con aceleradores neuronales, mejora en RAM y multitarea en iPadOS 26, pero la falta de ecosistema MLX y apps optimizadas limita el potencial de IA local, afectando la experiencia profesional. https://tinyurl.com/59n9ftsp

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editorial
26 de noviembre de 2025·8 min de lectura
iPad Pro M5 y iPadOS 26: rendimiento potenciado casi completo

He estado probando el iPad Pro M5 durante algunas semanas y la sensación es algo agridulce.

Por un lado, tienes en las manos la tablet más potente del mercado. Pero por otro, sigue la duda sobre cuánto realmente necesitas toda esa potencia en un dispositivo que hasta hace poco apenas sabía cómo aprovecharla. Ahora, eso sí, al menos tiene un par de habilidades más.

Esta no es una reseña típica, porque el hardware ya lo conocemos bien. El objetivo aquí es descubrir qué aporta realmente el salto en inteligencia artificial local con el M5 y las nuevas ventanas de iPadOS 26.

El chip M5 es una auténtica bestia, pero eso solo si sabes cómo sacarle partido. Apple promete mejoras de hasta 3,5 veces en rendimiento de IA con este chip, que cuenta con aceleradores neuronales integrados en cada uno de sus 10 núcleos GPU, lo que debería traducirse en una generación local de contenido IA mucho más rápida.

En la práctica, sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Probé una app llamada Draw Things, que genera imágenes con IA localmente, usando uno de los modelos más grandes, Qwen Image Edit 2509, que pesa 16 GB. Al descargarlo, experimenté un límite de iPadOS: al cambiar de aplicación antes de que la descarga terminara y no regresar a tiempo, perdí el progreso y tuve que empezar de nuevo.

Después de 22 minutos de procesamiento y con el dispositivo conectado a la corriente —ya que genera imágenes con IA consume batería rápidamente, alrededor del 1% por minuto— logré una imagen que reflejaba un paisaje de pastizales con ovejas. Esto demuestra que la generación de IA local con el M5 es posible y mucho mejor que con chips de tablet promedio, incluso frente al M4 del año pasado. Pero no es la panacea en productividad, y cada quien decidirá si esta capacidad le es útil.

Cabe aclarar que este modelo usado es muy grande y pesado, y que usa un proceso con varios pasos que no aprovecha el framework MLX de Apple, sino una mezcla de Metal y CPU. En cuanto a rendimiento, la mejora en CPU es modesta, pero la GPU sí da un salto notable, llegando a ser hasta un 36% más rápida en algunos test, algo que notarás especialmente en edición de vídeo o trabajo con modelos 3D pesados. Para tareas básicas como ver Netflix o editar documentos no hay tanta diferencia.

Un punto que sí me gustó mucho es que el iPad ahora cuenta con 12 GB de RAM en lugar de 8, una mejora que se nota cuando trabajas con varias ventanas abiertas y quieres evitar recargas constantes, un problema habitual en generaciones anteriores.

Pero aquí es donde surge la gran frustración. Apple vende el M5 como una revolución en IA local, pero al usar apps reales en el iPad la experiencia es limitada. Probé varias aplicaciones con modelos de lenguaje locales y, aunque se nota un leve avance respecto al M4, nada que se acerque al 3,5x prometido.

¿Por qué? Porque la mayoría de las apps usan llama.cpp en vez del framework MLX optimizado de Apple, que aún no está disponible para el público general, solo para testers. En consecuencia, algunas consultas ni siquiera reciben respuesta debido a las limitaciones de llama.cpp.

Por ejemplo, apps como PocketPal AI permiten importar modelos desde Hugging Face, donde hay muchos modelos abiertos como los de Qwen o OpenAI. Pero que estén disponibles no significa que funcionen bien en el iPad: modelos muy grandes a menudo no arrancan. Uno que sí lo hace es Qwen 3 8B, que incluso puede razonar, aunque también se congela si excedes ciertos límites de contexto, VRAM o CPU.

El problema más grande es el ecosistema: en iPad no hay Terminal ni posibilidad de instalar herramientas de código abierto, no existe una app oficial para MLX ni un ecosistema consolidado que aproveche toda esta potencia. En Mac, al tener un sistema abierto, todo esto es más fluido; en iPad, el hardware está listo, pero el software aún no permite sacarle el máximo provecho. Es como tener un motor de Fórmula 1 en un coche que no puede salir del garaje.

Mientras probaba el iPad, Apple publicó un informe detallando las mejoras del M5 con MLX en macOS, mostrando aumentos de hasta 4 veces en velocidad para modelos de hasta 30.000 millones de parámetros. Aceleración también notable en generación de imágenes. Pero todo esto, al menos por ahora, es exclusivo de Mac; en iPadOS no tenemos MLX ni herramientas para replicar esos escenarios.

En resumen: la IA local es aún un terreno muy limitado en el iPad Pro M5. El dispositivo da un paso adelante, pero los chips domésticos simplemente no alcanzan al rendimiento y resultados que ofrecen los servicios en la nube. Toca tenerlo claro.

Donde sí hay cambios importantes es en iPadOS 26, que por fin introduce ventanas como Dios manda. Durante años he dicho que el iPad Pro es como un Ferrari en camino de tierra, y esta actualización por fin “asfalta” una parte del camino.

Ahora puedes tener ventanas flotantes que redimensionas, mueves y apilas. Cuenta con un sistema Exposé para ver todas las apps abiertas, y hasta con los clásicos botones de minimizar y cerrar de macOS. Puedes elegir entre el modo tradicional, el Organizador Visual o las nuevas ventanas flotantes.

Probé esta opción varios días, y la experiencia fue bastante satisfactoria, mucho más que versiones previas de iPadOS. Con un monitor externo, la mejora es aún mayor.

Eso sí, aún no es un Mac. Las apps siguen siendo versiones limitadas y Safari o Chrome no se comportan como en un escritorio. La app Archivos ha mejorado, pero sigo echando en falta un Finder completo.

Un detalle frustrante es que solo puedes tener hasta 12 ventanas abiertas antes de que el sistema comience a cerrar apps en segundo plano y que las animaciones empiecen a ir a tirones. Un Mac de hace años con 16 GB de RAM aguanta muchas más ventanas sin despeinarse, así que esta restricción parece más un problema de software que de hardware.

En el apartado gaming, aunque Apple promete mejoras enormes en trazado de rayos y la GPU del M5 es hasta 3,5 veces más rápida que la del M4 en benchmarks, en juegos reales la experiencia no cambia. Probé Resident Evil 4 y Assassin's Creed Mirage, que ambos van bloqueados a 30 fps, igual que en el modelo anterior. La GPU se pasa tiempos ociosa porque los juegos limitan el framerate. No hay juegos para iPad que combinen trazado de rayos, MetalFX upscaling y 120 fps. Los títulos AAA que sí aprovechan estas tecnologías solo están en macOS, lo que resulta frustrante: hardware perfecto para gaming de consola, pero sin software que lo demuestre.

Entre otras mejoras que sí valen la pena están:

- Carga rápida: con un cargador de 60W el iPad llega al 50% en 30 minutos.

- Wi-Fi 7 y chip N1: transferencias por AirDrop más rápidas, tardando unos 30 segundos en pasar un archivo de 2 GB.

- Soporte para pantallas externas a 120 Hz, para mantener la fluidez ProMotion.

- 5G mejorado gracias al módem C1X, aunque depende mucho del área y operador.

Entonces, ¿para quién es este iPad? Si ya tienes un iPad Pro M4, no vale la pena cambiar. Las diferencias con el M5 no justifican la inversión. Si vienes de un M1 o un chip A, las mejoras acumuladas son sustanciales: un 87% más de potencia en CPU, una pantalla OLED espectacular y un sistema operativo que por fin permite trabajar con varias ventanas.

Honestamente, la mayoría estará igual de contenta con un iPad Air, que por la mitad de precio ofrece cerca del 80% de la experiencia. El Pro está pensado para quienes necesiten esa brutal pantalla OLED de 120 Hz o para usuarios profesionales que harán tareas exigentes como edición de vídeo 4K ProRes.

En definitiva, el iPad Pro M5 es uno de los dispositivos más impresionantes de Apple: finísimo, con una pantalla hermosa y potencia superior a muchos portátiles. Pero sigue siendo una tablet con sistema operativo de tablet, pese a que Apple trate de venderlo como un ordenador.

iPadOS 26 ha cerrado muchas brechas, aunque todavía quedan cosas por mejorar, como un navegador realmente completo o más apps profesionales nativas. Por primera vez en años siento que el software puede estar empezando a estar a la altura del hardware.

¿Vale la pena gastar más de 1.000 euros? Quizás solo si vas a usarlo como tu principal ordenador o en tareas profesionales que realmente aprovechen esa potencia. Para todo lo demás, hay opciones más sensatas.

Pero bueno, si puedes permitirte lo mejor y quieres la tablet más potente, este es tu dispositivo. Un Porsche 911 no es práctico, pero sí poderoso y divertido. El iPad Pro M5 es algo así, aunque quizá valga la pena esperar a iPadOS 27 para sacarle todo el jugo.

fuente original
https://www.xataka.com/tablets/he-probado-ipad-pro-m5-poder-brutal-que-ipados-26-fin-aprovecha-casi
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