OpenAI integra motores Boeing 747 para optimizar potencia en granjas IA

El auge de la IA supera la capacidad eléctrica, fomentando turbinas aeroderivadas y generadores diésel onsite pese a costos y emisiones; las microrredes solares surgen como opción rentable y sostenible a medio plazo. https://tinyurl.com/yyvapwec

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MIIA
editorial
30 de diciembre de 2025·4 min de lectura
OpenAI integra motores Boeing 747 para optimizar potencia en granjas IA

Hace solo tres años, Blake Scholl, CEO de Boom Supersonic, tenía un plan claro: primero construir un avión supersónico revolucionario y luego, a largo plazo, adaptar sus motores para generar energía. Pero una llamada inesperada de Sam Altman, CEO de OpenAI, cambió todo. Altman no pedía vuelos, sino electricidad urgente para alimentar la creciente demanda de la inteligencia artificial. Su súplica era sencilla: "Por favor, consíguenos energía ya".

Esta anécdota, contada al Financial Times, refleja la crisis actual del sector tecnológico. La inteligencia artificial avanza a un ritmo vertiginoso, pero la infraestructura eléctrica no da la talla. Mientras la IA se desarrolla en meses, obtener permisos para conectarse a la red puede tardar hasta una década en algunos lugares. Frente a este cuello de botella, la industria ha tomado un camino alternativo: evitar la red eléctrica y producir su propia energía directamente en sus instalaciones.

Este cambio implica un costo elevado. Por ejemplo, según analistas de BNP Paribas, la electricidad producida por una planta de gas creada para Meta en Ohio cuesta cerca de 175 dólares por megavatio hora, casi el doble del precio que paga un cliente industrial promedio. Además, hay un impacto ambiental considerable. Mark Dyson, del Rocky Mountain Institute, señala que estas plantas generan muchas más emisiones que la red general, que combina gas eficiente con energías renovables. Pero la urgencia es tan grande que las autoridades están aflojando regulaciones: en Virginia, el hub mundial de centros de datos, se contemplan flexibilizar límites de emisiones para permitir que estos generadores funcionen más tiempo. Incluso plantas contaminantes que estaban cerrando, como la central Fisk en Chicago, han retrasado su cierre para satisfacer la demanda energética de la IA.

Una solución poco esperada viene de la ingeniería aeronáutica, a través de turbinas aeroderivadas. La empresa ProEnergy está comprando núcleos de motores CF6-80C2, los mismos que impulsan los Boeing 747, para convertirlos en generadores terrestres. Cada una de estas turbinas puede producir 48 megavatios, suficiente energía para una ciudad de unas 40.000 viviendas. No es un caso aislado; GE Vernova ya utiliza esta tecnología en el enorme centro de datos Stargate (de OpenAI y Microsoft) en Texas. Además, Blake Scholl confirmó que venderá a Crusoe turbinas similares a las de sus aviones supersónicos para financiar su proyecto principal.

Pero no solo vuelven las turbinas de aviación: el diésel también regresa con fuerza. Cummins, fabricante conocido, ha vendido ya 39 gigavatios en generadores para centros de datos, duplicando su capacidad este año. Lo que antes era un sistema de emergencia para cortes de luz ahora se usa como fuente principal de energía. La situación ha llegado hasta el Gobierno de Estados Unidos, donde el secretario de Energía, Chris Wright, incluso sugirió en Fox News una medida casi de emergencia: requisar generadores de respaldo de centros de datos o grandes superficies, como Walmart, para aportar energía a la red cuando haga falta.

Sin embargo, no todo el mundo cree que esta vuelta a los combustibles fósiles sea inevitable. Un estudio de investigadores de Stripe, Paces y Scale Microgrids plantea que el futuro está en microrredes solares fuera de la red convencional. Según sus cálculos, un sistema con un 44% de energía solar ya es tan económico como el gas, y uno con un 90% de renovables sería incluso más rentable que la energía nuclear. Además, estas granjas solares pueden construirse en menos de dos años en zonas desérticas de Texas o Arizona.

Gigantes como Google ya han tomado nota y han comprado la compañía eléctrica Intersect Power por 4.750 millones de dólares, buscando asegurar un suministro limpio sin depender de la red. Pero la mayoría de la industria sigue apostando por el diésel y el gas, por una cuestión técnica y, sobre todo, por miedo a que la nube quede oscura si el sol no brilla.

Así, la inteligencia artificial se enfrenta a una paradoja: para alimentar el software más avanzado, la industria revive motores de combustión y quema combustibles fósiles a gran escala. Estas turbinas son un “puente” necesario para que la IA siga creciendo, pero expertos advierten que esta fiebre se puede enfriar cuando las grandes tecnológicas reduzcan sus inversiones.

Por ahora, la nube ha tenido que ponerse los pies en la tierra. El futuro de la inteligencia artificial no depende solo de algoritmos brillantes, sino también de quién controle la infraestructura energética y logre conectar los «enchufes» suficientes para que esta revolución tecnológica no se quede a oscuras.

fuente original
https://www.xataka.com/energia/ia-tiene-problema-enchufes-que-openai-esta-instalando-motores-boeing-747-sus-granjas-datos
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