Cuando desbloqueas tu iPhone y buscas algo en internet, casi siempre es Google quien te responde. Parece algo sencillo, pero esa alianza detrás de escena ha provocado dos cosas importantes: por un lado, Apple ha aumentado aún más su riqueza, y por otro, Google mantiene su dominio en el mundo de los buscadores.
¿Por qué? Porque hay más de 1.400 millones de iPhones activos en el planeta, sin contar iPads y MacBooks. Estos dispositivos son la puerta de entrada a internet para cientos de millones de usuarios, y que Google sea el buscador predeterminado ha sido clave para el gigante tecnológico. El iPhone, para bien o para mal, ha ayudado a definir quién lidera la batalla en internet. Y parece que también tendrá un papel decisivo en la carrera por la inteligencia artificial.
Ahora, la IA ya la usamos en navegadores o aplicaciones móviles, pero poco a poco la interactuaremos de forma más natural, con la voz y a través de asistentes de inteligencia artificial instalados directamente en nuestros dispositivos.
En Android, está claro que Gemini será el protagonista, siguiendo la misma estrategia que Google usa manteniendo su buscador preinstalado para mejorar la experiencia. Sin embargo, esa práctica le está costando cara a Google, que acaba de perder un juicio antimonopolio en Estados Unidos. Se espera pronto una sentencia que podría incluir la fragmentación de la empresa o incluso la venta de Chrome.
¿Y en el caso del iPhone? ¿Qué IA usará Apple en sus dispositivos? Aquí la situación es más complicada—y para muchos, preocupante. La plataforma de inteligencia artificial de Apple, llamada Apple Intelligence, está muy por detrás de sus competidores. Se esperaba que Siri recibiera una gran actualización, pero en realidad solo vemos retrasos en una compañía que, a pesar de tener enormes recursos, parece perdida en este terreno.
Lo lógico sería pensar que los iPhones usaran principalmente su propia IA, y probablemente lo hagan, con mejoras considerables en Apple Intelligence y Siri. Pero todo indica que no dependerán únicamente de esa tecnología y que la experiencia de IA en Apple podría dividirse en tres partes:
1. Apple Intelligence local: un modelo pequeño que funcione de forma local y privada, ideal para tareas simples como resumir textos o ayudar a redactar correos. Esto es algo que ya existe. 2. Apple Intelligence en la nube: para consultas más complejas, Apple ofrecerá su propia infraestructura en la nube con un enfoque muy fuerte en la privacidad, bajo el nombre de “Private Cloud Compute”, garantizando que las conversaciones sean totalmente privadas. 3. Proveedores externos: si los usuarios quieren otras opciones, Apple permitirá acceder a ellas. Ya anunció que tanto ChatGPT como Gemini estarán disponibles, y en China incluso se podrá usar modelos como Qwen de Alibaba.
Este último aspecto —permitir IA de terceros— recuerda lo que ya vimos con los motores de búsqueda en internet. Los acuerdos que Apple haga con diferentes proveedores pueden decidir su éxito o fracaso, así como el de sus competidores. Si, por ejemplo, Apple elige a OpenAI para que ChatGPT sea la IA predeterminada del iPhone, ese chatbot ganará aún más protagonismo; lo mismo podría pasar con Gemini o cualquier otra alternativa.
Justamente esta situación ha suscitado una nueva demanda de Elon Musk contra Apple. Musk acusa a Apple de conspirar para eliminar la competencia en el mercado de la inteligencia artificial, un obstáculo claro para el progreso de sus proyectos xAI y Grok. Esta demanda recuerda a la que Epic Games presentó hace años contra la App Store, un caso que forzó a Apple a permitir tiendas de terceros y otros métodos de pago, y que finalmente permitió el regreso de Fortnite a la tienda.
No está claro si la demanda de Musk tendrá un impacto parecido, pues el terreno de la IA aún está abierto y no hay ganadores claros. Pero lo cierto es que, para bien o para mal, el iPhone ya ha sido decisivo en crear o ayudar a crear a esos posibles ganadores, directa o indirectamente.



