En China, son muchas las empresas dedicadas al diseño de GPUs para aplicaciones de inteligencia artificial (IA). Nombres como StepFun de Tencent, Infinigence AI, SiliconFlow de Huawei, MetaX, Biren Technology, Enflame, Iluvatar Corex o Moore Threads destacan en el sector. Pero, actualmente, una compañía brilla con especial fuerza: Cambricon Technologies, que se perfila como la mejor opción para que China pueda dejar de depender de los chips de NVIDIA.
Aunque no es tan conocida como Huawei o Moore Threads, Cambricon es una de las firmas con mayor potencial en este ámbito. Recientemente, obtuvo la aprobación de la Bolsa de Shanghái para recaudar 560 millones de dólares, fondos que destinará al desarrollo de cuatro nuevos chips para el entrenamiento y la inferencia de modelos de IA, además de avanzar en una alternativa a CUDA, la plataforma de NVIDIA.
La compañía parece ir viento en popa: sus acciones se han triplicado en valor durante el último año. El papel estratégico que juega la IA en la competencia tecnológica y comercial entre China y Estados Unidos respalda el crecimiento de empresas locales que diseñan hardware para IA y trabajan en grandes modelos de lenguaje. Pero hay un impulso adicional para Cambricon y otras empresas de chips chinas: el gobierno ha decidido que todos los centros de datos estatales en el país deben usar al menos un 50% de circuitos integrados nacionales en sus servidores.
Cambricon no es una startup cualquiera. China, consciente de la necesidad de talento para competir en igualdad con Estados Unidos, ha invertido en centros educativos de élite para formar a sus mejores estudiantes. Los hermanos Chen, fundadores y principales responsables de Cambricon, son un claro ejemplo. Chen Tianshi es presidente y director general de la compañía, mientras que Chen Yunji, experto en procesadores para redes neuronales, actúa como asesor y director tecnológico. Ambos se formaron en un programa para jóvenes talentos en la Academia China de Ciencias, donde también son investigadores y profesores.
Su fortaleza está en la combinación de sus habilidades: Tianshi se especializa en diseño de chips y Yunji en inteligencia artificial. Juntos desarrollaron un procesador para aprendizaje profundo que sirvió de base para crear Cambricon. Ambos poseen doctorados en ciencias de la computación obtenidos a los 24 años, y su avanzado currículum y esfuerzo son una carta de presentación sólida. Pero más allá de eso, el crecimiento de la empresa ha sido impulsado por el apoyo gubernamental, que ve en Cambricon una pieza clave para la autosuficiencia tecnológica del país.
Aunque Huawei se ha afianzado como un actor importante en el diseño de GPUs para IA, Cambricon tiene una ventaja: combina un hardware ambicioso con una plataforma de software en constante evolución. Los chips Ascend de Huawei, junto con su alternativa a CUDA llamada CANN, son muy competitivos, pero el software Neuware de Cambricon se adapta con rapidez a las necesidades de sus clientes, algo crucial en un mercado dominado por CUDA.
En la actualidad, las principales propuestas de Cambricon son sus series MLU (Machine Learning Unit) y Siyuan. La industria china de semiconductores espera que la GPU Siyuan 690 iguale el rendimiento del chip H100 de NVIDIA. Además, Cambricon asegura que sus productos son compatibles con los modelos de IA líderes en China, como DeepSeek, Qwen de Alibaba o Hunyuan de Tencent, lo que ha fortalecido su reputación en el sector. Según el Financial Times, para los desarrolladores resulta más sencillo trabajar con Neuware que con CANN, lo que apunta a que Cambricon será uno de los grandes protagonistas tecnológicos en los próximos meses.



