Si saludas a ChatGPT y le das las gracias cada vez que responde, quizá no le estés sacando todo el provecho. Un grupo de investigadores de la Universidad de Pensilvania decidió investigar si el tono con el que nos dirigimos a la inteligencia artificial influye en la calidad de sus respuestas, y lo que encontraron es sorprendente: ser grosero puede hacer que las respuestas sean más fiables.
En el estudio, analizaron una lista de 50 preguntas sobre diferentes temas, como historia, ciencia y matemáticas, y las formularon usando cinco tonos distintos: muy cortés, cortés, neutral, grosero y muy grosero. Para hacer la prueba usaron ChatGPT-4o. Realizaron diez rondas con todas las preguntas y comprobaron que, aunque la diferencia entre un tono neutral y uno grosero es mínima (solo un 0,6%), cuando se comparan los extremos, el contraste es notable. Con un tono muy amable, la precisión promedio de las respuestas fue del 80,8%, mientras que con un tono muy grosero aumentó hasta el 84,8%.
De forma natural, solemos usar un lenguaje amable con los chatbots; de hecho, una encuesta realizada a finales de 2024 por Future reveló que al menos el 70% de las personas incluyen expresiones como “por favor” y “gracias” cuando interactúan con IA. La mayoría lo hace por costumbre, cultura o simplemente porque creen que es lo correcto, aunque un pequeño porcentaje admitió temer que algún día los robots puedan rebelarse.
Sin embargo, esta amabilidad tiene un costo oculto: cada vez que añadimos palabras de cortesía al interactuar con ChatGPT, aumentan las peticiones al modelo, lo que se traduce en un mayor consumo de electricidad y agua en los centros de datos. Aunque no hay cifras exactas, Sam Altman, CEO de OpenAI, comentó que esta "amabilidad" ha representado para la empresa un gasto de decenas de millones de dólares.
Aunque la inteligencia artificial ha avanzado muchísimo, los modelos de lenguaje todavía pueden cometer errores y no siempre son 100% confiables. Muchas veces, estos fallos no se deben solo al modelo en sí, sino a cómo formulamos las preguntas o “prompts”. Usar frases largas, excesivamente amables o muletillas como “si puedes, me gustaría que…” puede afectar la precisión de las respuestas. Por eso, lo ideal es ser claros y directos al pedir información. No se trata de tratar mal a la IA, pero cuanto más concisos y precisos seamos, mejores serán los resultados.



