En la Academia Logística del Ejército de Tierra, ubicada en Calatayud, se está desarrollando un proyecto muy importante: un modelo de inteligencia artificial llamado Gonzalo (GZLO), diseñado para apoyar todas las operaciones de esta rama de las Fuerzas Armadas españolas.
Aunque todavía está en fase de desarrollo, el objetivo de GZLO es convertirse en el equivalente a ChatGPT para el ejército, adaptado especialmente a las necesidades de seguridad y confidencialidad propias del ámbito militar. Lejos de ser una “IA de combate”, esta herramienta está pensada como un asistente administrativo o “copiloto” que facilite las gestiones internas.
El proyecto nació como parte del máster en inteligencia artificial que cursó el comandante Víctor Lobaco, principal impulsor de GZLO. Con formación en matemáticas y en el ejército desde 2005, Lobaco identificó una clara necesidad: hacer de puente entre los ingenieros que desarrollan tecnología y los militares que la usan. Para su trabajo final, decidió crear un chatbot capaz de responder las preguntas frecuentes que se hacían una y otra vez en la Academia Logística, donde ya estaba destinado.
Inicialmente comenzó con gestores de diálogo de Google, pero cuando en noviembre de 2022 apareció ChatGPT, todo cambió. Descubrió los sistemas RAG (Retrieval Augmentation Generation), que combinan la generación de texto propia de los modelos de IA con la recuperación de información externa. Ahí encontró la clave para su proyecto: un sistema capaz de usar la documentación interna para responder a consultas operativas repetitivas. Así surgió Gonzalo, bautizado en honor a Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”, una figura histórica emblemática para el Ejército de Tierra.
La presentación del proyecto a un coronel fue un punto de inflexión: por la falta de personal especializado, Lobaco fue comisionado durante un año para asesorar a distintas unidades y desmitificar la IA, ayudando a decidir cuándo usarla y cuándo bastaba con programación tradicional. Finalmente, su papel se consolidó como enlace entre la parte operativa del ejército y el desarrollo tecnológico.
Desde el principio, el desarrollo de Gonzalo estuvo condicionado por la seguridad. El sistema debía funcionar completamente en local, sin conexión a internet, para garantizar la protección de la información. En el entorno militar es imprescindible evitar servidores externos, incluso para documentos con clasificación mínima. Para avanzar, el Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC) del Ministerio de Defensa puso a disposición un clúster en el Centro de Supercomputación de Barcelona, que dará servicio a toda la inteligencia militar que se considere necesaria.
Además de superar desafíos burocráticos y de seguridad —con el Centro Criptográfico Nacional garantizando la certificación—, el proyecto ha evolucionado hacia un sistema más sofisticado. Contar con un servidor potente con una GPU NVIDIA H100 facilitó saltos importantes en capacidad.
Hoy, el auténtico avance de GZLO es su arquitectura basada en el Model Context Protocol (MCP). Esto permite que el sistema no solo genere respuestas, sino que razone sobre las preguntas, planifique la estrategia para responder y seleccione distintas herramientas o modelos de IA para obtener la información necesaria. Combinan modelos abiertos, como gpt-oss de OpenAI para la capacidad de razonamiento, con Llama 3.3 para la generación del texto final.
Un detalle curioso es que, según los términos de uso de Llama, no se puede usar este modelo para aplicaciones bélicas a menos que sea un país del grupo Five Eyes (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Reino Unido o EE. UU.). Dado que España no pertenece a ese grupo, por ahora GZLO no se emplea en operaciones de combate. En caso de hacerlo, la OTAN recomienda usar el modelo Mistral, desarrollado por una startup francesa.
Uno de los mayores retos es integrar toda la información dispersa en múltiples sistemas heredados dentro del Ejército. Para eso, CESTIC trabaja en unificar esos silos de datos, aunque el proceso lleva tiempo. De forma preliminar, han creado una prueba de concepto que integra datos del Ministerio de Defensa, como teléfonos, correos, unidades asignadas, etc. Gracias al nuevo modelo de razonamiento, GZLO puede decidir por sí mismo cómo gestionar una consulta, eligiendo la mejor herramienta para responderla.
Por ejemplo, si alguien pregunta “¿Qué subtenientes están bajo el mando del comandante Novaco?”, Gonzalo comprende la consulta y busca primero dónde está destinado Novaco para después identificar a su personal subordinado. Usa técnicas avanzadas que van más allá de buscar palabras claves exactas; es capaz de entender sinónimos y conceptos relacionados, mejorando así mucho la precisión.
El comandante Lobaco considera que GZLO está evolucionando hacia un agente inteligente que se autogestiona y es capaz de plantear preguntas, un cambio generacional en la forma en que la IA apoyará las decisiones militares. Además, se trabaja para hacer al sistema más transparente, desarrollando formas de “explicabilidad” que permitan entender por qué la IA genera una respuesta concreta. Para ello, emplean indicadores clave que miden su rendimiento y que permiten ajustar el comportamiento del modelo, algo fundamental para que el personal militar pueda confiar en las decisiones que la IA propone.
Para Lobaco, este proyecto es más que tecnología: es una oportunidad de motivar y retener talento dentro del ejército, al fomentar el desarrollo profesional propio sin dependencia externa. España está avanzando paso a paso, y aunque queda mucho por hacer, Gonzalo es ya una semilla con un enorme potencial para convertirse en una pieza clave de la operativa del Ejército de Tierra en el futuro cercano.



