La inteligencia artificial no solo está transformando la economía, la política y la sociedad en general, sino que también está provocando una brecha salarial significativa entre los profesionales tecnológicos que trabajan directamente en su desarrollo e implementación y aquellos que se dedican a mantener las tecnologías actuales.
Así lo refleja la Guía Salarial 2026 elaborada por Manfred, un portal de empleo especializado en tecnología, que ha analizado datos de más de 120,000 perfiles y ha complementado su estudio con información de la plataforma Prosfy.
Este informe muestra cómo ciertos puestos vinculados a la IA han experimentado un fuerte aumento salarial, mientras que otros han perdido relevancia o se han estancado.
Los principales beneficiados son los roles relacionados con datos, infraestructura y despliegue de modelos de inteligencia artificial, así como su integración en los procesos empresariales.
Por ejemplo, un ingeniero de IA con entre cinco y diez años de experiencia tiene un salario medio anual de 52,250 euros, llegando el 25% mejor pagado a cerca de 68,500 euros. Este perfil híbrido, que trabaja entre el backend, MLOps y la IA, es muy demandado y escaso. Los más senior, con más de diez años de experiencia, ganan entre 71,000 y 90,000 euros.
El Data Scientist es otro perfil que ha visto su salario crecer notablemente desde que la IA se popularizó, con una media salarial de 55,400 euros y profesionales con experiencia que superan fácilmente los 70,000 euros. Su valor se explica por la escasez de expertos en modelos y arquitecturas de IA de cara al 2026.
Más altos aún son los salarios para los ingenieros en MLOps, que se encargan de llevar los modelos de IA a producción. Su salario mediano es de 60,125 euros, y el 25% mejor remunerado gana alrededor de 80,000 euros. Son perfiles muy solicitados, especialmente en grandes empresas.
Asimismo, han subido los salarios de roles relacionados con la infraestructura necesaria para la IA. Por ejemplo, los ingenieros de datos han incrementado su sueldo mediano en casi 10,000 euros en los últimos años, llegando a 52,720 euros, con seniors que superan los 65,500. Los arquitectos de datos ya tienen una mediana que ronda los 67,455 euros, y los más experimentados superan los 85,000 euros anuales.
Los perfiles de infraestructura avanzada, como los ingenieros SRE/DevOps, también han visto aumentos significativos, con un salario mediano de 58,500 euros. Aunque hay mucha demanda, solo un número reducido de profesionales seniors cumple con todos los requisitos, lo que explica que sus salarios se tripliquen conforme ganan experiencia.
En el otro extremo, hay perfiles cuya demanda y salarios están cayendo. Es el caso de los Mobile Engineers, que enfrentan una disminución salarial hasta una mediana de 40,500 euros, con reducción incluso en los sueldos más altos. Solo quienes cuentan con especialización en frameworks específicos como React Native o Flutter mantienen salarios cercanos a los 65,000 o 70,000 euros en niveles senior.
El rol de Product Designer ha sufrido un recorte mayor, con un salario medio de 35,575 euros para profesionales con más de cinco años de experiencia, afectado por la reducción de equipos y la sobreoferta de candidatos. De forma similar, los perfiles de QA/Testing están siendo absorbidos por los equipos de desarrollo que, a medida que automatizan con ayuda de IA, disminuyen la necesidad de testers dedicados.
La figura del Tech Lead vive una situación ambivalente. Por un lado, las empresas están reduciendo estos roles para simplificar su estructura; por otro, desarrolladores senior han ido asumiendo sus funciones de manera informal, lo que ha reducido la demanda de tech leads. Su salario mediano se sitúa en 58,755 euros, pero con menos vacantes disponibles.
Por último, hay perfiles que no pierden terreno pero tampoco crecen, principalmente aquellos vinculados al desarrollo tradicional, como los ingenieros Front-End y Back-End, que son la mayoría. Un ingeniero Back-End gana de media unos 45,654 euros, aunque los salarios para profesionales menos experimentados tienden a bajar. En Front-End ocurre algo parecido, con una mediana salarial de 42,570 euros, influida por la abundancia de juniors y un menor volumen de contratación.
En resumen, el sector tecnológico en España ya no avanza de manera uniforme. La irrupción de la IA ha creado un mercado con dos velocidades: quienes trabajan en el desarrollo y despliegue de tecnologías de inteligencia artificial están viendo un crecimiento salarial rápido y destacado, mientras que el resto de profesionales, que mantienen la infraestructura tecnológica tradicional, experimentan un avance mucho más lento o incluso retroceso.



