AMD ha sorprendido al mercado al presentar unas previsiones de crecimiento muy ambiciosas: esperan un aumento promedio anual del 35% durante los próximos tres a cinco años, y un crecimiento del 80% en su negocio de chips para IA en centros de datos durante ese mismo periodo. La compañía estima que el mercado total de chips de IA alcanzará un valor de un billón de dólares para 2030.
Aunque hasta ahora AMD iba un paso atrás respecto a sus competidores en inteligencia artificial, su acuerdo con OpenAI, el desarrollo de hardware específico y las recientes declaraciones de su CEO, Lisa Su, parecen marcar un cambio importante en su estrategia.
Históricamente, AMD ha sido una empresa conservadora en sus previsiones financieras, con un discurso prudente y realista por parte de Su. Por eso, estas cifras tan optimistas representan un giro significativo en su comunicación y reflejan la creciente apuesta de toda la industria tecnológica por un crecimiento acelerado en la demanda de infraestructura para IA.
Según AMD, los principales operadores de centros de datos están acelerando sus planes de inversión, algo que hace un año parecía improbable. Lisa Su mencionó que estas compañías están viendo "un valor real en sus negocios" gracias a la IA y que el ritmo de construcción de infraestructura no se va a detener. Además, AMD confía en que sus acuerdos con OpenAI y Oracle podrían generar decenas de miles de millones de dólares en ventas anuales para 2027.
Sin embargo, esta visión tan optimista comparte los riesgos del discurso que Nvidia y OpenAI han promovido sobre el futuro de la IA. Todo el ecosistema tecnológico está apostando a que la demanda de chips de IA crecerá de forma exponencial e imparable. Pero si los modelos de IA no generan los retornos esperados o si algunas de estas empresas no consiguen la financiación necesaria, la caída podría ser muy dura.
De hecho, ya hay señales de posible burbuja en el sector. Inversores como Michael Burry han comenzado a apostar contra algunas empresas tecnológicas, acusando incluso a los gigantes de inflar artificialmente sus cifras. Por ejemplo, Softbank vendió recientemente una participación de 6.000 millones de dólares en Nvidia, aunque asegura que no fue por preocupaciones sobre su valoración. Pero los indicios de un mercado sobrecalentado se multiplican.
En este contexto, AMD necesitaba mostrar músculo. A pesar de que su acción se ha duplicado este año, todavía está lejos de Nvidia, que domina el mercado de aceleradores de IA, el segmento más rentable. Su rival tradicional, Intel, ni siquiera tiene un producto competitivo en este sector. Para alcanzar sus metas, AMD apuesta por sus chips MI400 y el sistema Helios, que planean lanzar en 2026. Varios analistas consideran estas proyecciones "algo agresivas" y "aspiracionales".
AMD se propone conseguir una cuota de mercado de dos dígitos en el segmento de chips de IA para centros de datos en los próximos años. Queda por ver si, con la experiencia demostrada bajo la dirección de Lisa Su, podrán convertir estas ambiciosas proyecciones en resultados reales o si, por el contrario, todo forma parte de una industria que ha dejado atrás la prudencia.


