IA cuántica: Transformando la computación desde el núcleo atómico

Google y NextEra planean reactivar la planta nuclear Duane Arnold para 2029, renovando su infraestructura para alimentar con energía limpia los centros de datos de IA y cubrir la creciente demanda eléctrica del sector. https://tinyurl.com/mryw86p3

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MIIA
editorial
29 de octubre de 2025·5 min de lectura
IA cuántica: Transformando la computación desde el núcleo atómico

A las afueras de Palo, un pueblo agrícola en el este de Iowa, aún se pueden ver las torres grises de la central nuclear Duane Arnold. Aunque lleva años silenciosa, los vecinos recuerdan bien el zumbido constante que acompañó su infancia. Durante casi 50 años, ese reactor de agua en ebullición fue parte esencial del paisaje y del suministro eléctrico del Medio Oeste estadounidense.

Todo cambió en agosto de 2020, cuando un derecho —una pared de tormentas con vientos huracanados— destruyó los cultivos de maíz y dañó las torres de enfriamiento. La planta de Duane Arnold se apagó, y parecía que no volvería a funcionar. Además, la central ya era antigua y su licencia estaba próxima a expirar; era el fin definitivo.

Pero cinco años después, ese silencio atómico está a punto de romperse. Esta resurrección no vendrá del gobierno ni de la industria nuclear tradicional, sino de una empresa tecnológica: Google.

Al más puro estilo de Victor Frankenstein gritando “¡Está vivo, está vivo!” en la película de 1931, la planta Duane Arnold volverá a encenderse. Google y NextEra Energy invertirán juntos más de 1.600 millones de dólares para devolver la vida a la central en 2029. Según Reuters, Google comprará la mayor parte de la energía generada durante 25 años para alimentar sus centros de datos de inteligencia artificial, mientras que NextEra tomará el control total de la planta al comprar las participaciones de los socios locales.

Reactivar una central nuclear no es simplemente darle al interruptor. Google y NextEra planean renovar toda la infraestructura crítica, modernizar los sistemas de seguridad y superar la inspección de la Comisión Reguladora Nuclear para obtener una licencia nueva. Este proyecto, sin precedentes, busca demostrar que una planta cerrada puede reactivarse bajo los estándares de seguridad actuales. Expertos citados por el Financial Times dicen que reabrir una planta existente es más rápido y económico que construir una desde cero. Si todo sale bien, Duane Arnold regresará a producir energía en 2029, junto con otras centrales como Palisades y Three Mile Island, que también forman parte del renacer nuclear en EE.UU.

Esta no es la única iniciativa de las grandes tecnológicas en el sector nuclear. Microsoft firmó un acuerdo parecido para reabrir la planta Three Mile Island en Pensilvania, que planea retomar operaciones en 2028. Amazon trabaja con Dominion Energy en reactores modulares pequeños (SMR) en Virginia, y Google, por su parte, anunció el año pasado una alianza con Kairos Power para construir siete de estos reactores antes de 2030. Los SMR son más pequeños, eficientes y seguros, y podrían instalarse cerca de los centros de datos, reduciendo pérdidas y costos en el transporte de electricidad.

La razón detrás de este giro hacia la energía nuclear es clara: la tecnología de inteligencia artificial demanda enormes cantidades de electricidad. Cada nueva generación de modelos, desde ChatGPT hasta Gemini o Claude, requiere miles de megavatios adicionales, y esta necesidad está creciendo rápidamente.

En este contexto, OpenAI, creadora de ChatGPT, ha pedido al gobierno estadounidense un plan para expandir significativamente la capacidad eléctrica del país. Según CNBC, la empresa solicitó a la Casa Blanca que se comprometa a construir 100 gigavatios de nueva capacidad energética cada año, destacando que China añadió 429 gigavatios solo en 2024, frente a los 51 gigavatios de EE.UU. En su comunicado, OpenAI afirmó una frase que se está volviendo un lema del sector energético: “Los electrones son el nuevo petróleo”.

Sin embargo, no todo es optimismo. El físico Edwin Lyman, del Union of Concerned Scientists, advirtió que Duane Arnold tiene el mismo diseño que los reactores fundidos en Fukushima en 2011 y que sufrió daños importantes durante la tormenta de 2020. Lyman señaló que hasta no tener un cálculo realista de los costos de reconstrucción y garantías de seguridad, no se sabrá si el proyecto podrá generar electricidad asequible. También grupos ambientalistas, como Sierra Club, cuestionan la antigüedad del reactor, el deterioro de sus componentes tras años sin funcionar y la gestión de los residuos radiactivos. Aun así, incluso los críticos coinciden en que la creciente demanda energética de la inteligencia artificial obliga a explorar todas las opciones posibles.

Lo que ocurre en Iowa no es solo la reapertura de una planta nuclear, sino una declaración de intenciones del nuevo capitalismo tecnológico. Google, símbolo de la nube y lo virtual, recurre al átomo, algo tangible y antiguo, para sostener su futuro digital. Esta paradoja refleja bien el momento actual: la inteligencia artificial necesita materia, megavatios y electrones reales.

La central Duane Arnold, que fue testigo del auge y caída del sueño nuclear estadounidense, podría renacer como el motor energético de la era de la IA. Y si las predicciones de OpenAI se cumplen, esta no será la última. En la nueva economía global, la electricidad será el petróleo del siglo XXI, y en Iowa, Google acaba de volver a encender esa chispa.

fuente original
https://www.xataka.com/energia/futuro-inteligencia-artificial-no-esta-nube-esta-nucleo-atomo
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