Aunque oficialmente el CES 2026 de Las Vegas comienza mañana, 6 de enero, algunas empresas han querido adelantarse para captar la atención, y AMD es una de ellas. La compañía ha llegado al evento con tres nuevas familias de procesadores Ryzen, cada una enfocada a diferentes necesidades.
Como no podía ser de otra manera, la inteligencia artificial juega un papel clave en estos lanzamientos. Ya hemos visto cómo los últimos procesadores de AMD, como los que llevan dispositivos como la Asus ROG Xbox Ally X, apuestan fuerte por esta tendencia, y en estas nuevas generaciones esa apuesta se mantiene e incluso se amplía.
Comencemos por las nuevas APU Ryzen AI 400. Estas unidades integran en un solo chip CPU, GPU y una NPU (unidad dedicada a inteligencia artificial), lo que permite manejar tareas de IA como la generación automática de frames o mejorar la imagen en juegos con tecnologías similares a FSR de AMD o DLSS de Nvidia. En esta serie, destacan mejoras en velocidad de memoria, número de núcleos, frecuencia y, sobre todo, un aumento del 20 % en el rendimiento de la NPU respecto a generaciones anteriores.
Los primeros dispositivos con estos procesadores APU Ryzen AI 400 llegarán al mercado portátil y de sobremesa compacto hacia finales de enero. Entre sus especificaciones encontramos modelos con hasta 12 núcleos y 24 hilos, frecuencias máximas que alcanzan los 5,2 GHz, y velocidades de memoria de hasta 8.533 MT/s.
Por otro lado, AMD presentó la familia Ryzen AI Max+, también APU que unen CPU, GPU y NPU, pero con un TDP más alto para tareas intensivas como modelado 3D, edición de vídeo o gaming con calidad visual cercana a la que se obtiene combinando CPU y tarjeta gráfica por separado. Un punto destacado de estos procesadores es su capacidad para ejecutar modelos de IA localmente, sin depender de la nube, usando el sistema Liquid AI, que los usuarios con Ryzen AI podrán descargar gratuitamente.
Comparando el rendimiento de un Asus ROG Flow Z13 equipado con un Ryzen AI Max+ frente al MacBook Pro con chip M5, AMD asegura que su equipo es hasta 1,8 veces más rápido en creación de contenido y multitarea, y ofrece un mejor desempeño en juegos como ‘Cyberpunk 2077’.
En cuanto a los nuevos Ryzen 9000, estos procesadores están orientados al escritorio tradicional y no se centran tanto en IA, sino en ofrecer potencia bruta para una amplia variedad de usos. Destacan modelos como el Ryzen 9 9950X3D, con 16 núcleos y 32 hilos, frecuencias de hasta 5,7 GHz y una caché combinada de 144 MB. También está el Ryzen 7 9850X3D que, con 8 núcleos y 16 hilos, ofrece un equilibrio entre potencia y eficiencia manteniendo compatibilidad con el socket AM5, lo que facilita la actualización si ya se cuenta con una placa base compatible.
Aunque no es nuevo, AMD aprovechó para recordar su tecnología Redstone (basada en FSR), que mejora la reconstrucción y generación de imágenes en juegos y ya está disponible en la mayoría de títulos actuales, especialmente para quienes utilizan gráficas Radeon RX9000.
Finalmente, AMD mostró también su línea Embedded, dirigida a aplicaciones industriales en sectores como aeroespacial, defensa, centros de datos, robótica o medicina. Estas APU, fabricadas en procesos de 4 nanómetros, están diseñadas para operar durante años de forma continua con consumos que oscilan entre 15 y 54 W, lo que refleja el compromiso de la empresa con el mercado industrial y con la soberanía tecnológica de Estados Unidos en inteligencia artificial.
En resumen, AMD llega al CES con una amplia oferta que no solo impulsa la inteligencia artificial en dispositivos de consumo, sino que también apuesta por soluciones industriales y de alto rendimiento para distintos sectores. Ahora queda esperar a que los fabricantes incorporen estos procesadores en sus equipos, especialmente en la creciente categoría de PC consolizados que prometen ofrecer experiencias de escritorio con un consumo mucho más eficiente.



