En La Malagueta, un chiringuito quiso innovar para atraer clientes y sacó a pasear un robot publicitario por el paseo marítimo. Bautizado como 'Sardinator', este robot anunciaba mojitos, caipirinhas y espetos a cuatro euros mientras se movía entre los transeúntes. Aunque llamó la atención y despertó curiosidad, la iniciativa no ha gustado al Ayuntamiento de Málaga, que ha frenado su uso por no cumplir con la normativa local. La Policía Local ya ha multado al establecimiento.
Este robot no servía dentro del local, sino que caminaba de forma autónoma por la vía pública invitando a la gente a seguirlo hasta el chiringuito. Sin embargo, según informaron, su capacidad para evitar obstáculos era limitada: esquivaba papeleras, pero chocaba con algunos peatones e incluso llegó a tropezar con ellos.
La concejala responsable de Vía Pública en Málaga, Elisa Pérez de Siles, explicó que este tipo de dispositivos no están permitidos en la ciudad porque violan la ordenanza municipal. Por eso se ordenó a la Policía levantar acta y sancionar al negocio. Aunque en otras ciudades este tipo de robots publicitarios son más comunes, en Málaga las normas para la publicidad exterior son claras y deben cumplirse.
Por su parte, el grupo político Con Málaga también ha mostrado preocupación. Su concejala Toni Morillas anunció que presentó una consulta al alcalde tras recibir quejas de vecinos que observaron con sorpresa el robot anunciador. Morillas calificó la situación en redes sociales como un ejemplo de la “ciudad sin ley”, expresando inquietud por la falta de control en este tipo de promociones en espacios públicos.
En realidad, la legislación española todavía no regula específicamente el uso de robots publicitarios autónomos en la vía pública. Las ordenanzas municipales están pensadas para elementos estáticos como carteles, vallas o rótulos y, en general, prohíben la distribución de publicidad ambulante o en vehículos salvo casos muy concretos.
Mientras tanto, los robots que sí han tenido aceptación son aquellos que trabajan dentro de locales, especialmente en la hostelería. En ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia, ya es habitual ver robots camareros que llevan pedidos del cocina a las mesas. Estos dispositivos se mueven en espacios privados, siguiendo rutas establecidas y evitando obstáculos gracias a sensores láser y cámaras 3D.
La falta de personal en la hostelería española, que afecta a más del 60 % de los negocios según el Banco de España, ha impulsado el uso de estos robots como apoyo. No buscan reemplazar al trabajador humano, sino facilitar su trabajo ante la escasez de camareros cualificados. Aunque no todos los establecimientos pueden permitírselos todavía, son una solución práctica ante un problema estructural del sector.
En resumen, el chiringuito de La Malagueta tendrá que volver a los métodos publicitarios tradicionales o buscar opciones que cumplan con la normativa. Por ahora, ‘Sardinator’ ya no pasea por el paseo marítimo ni promociona sus bebidas con su famoso “mojito, caipiriña, daikiri”. Podemos darle un pequeño reconocimiento a este simpático robot por su original intento de anunciarse.



