OpenAI acaba de alcanzar una valoración de 500.000 millones de dólares, superando a SpaceX y convirtiéndose así en la startup más valiosa del mundo. Pero su impacto va mucho más allá de su valor económico.
La compañía liderada por Sam Altman ha ganado un poder de mercado que antes solo tenían gigantes como Apple o NVIDIA. Cada anuncio o alianza de OpenAI puede hacer que las acciones de otras empresas suban o caigan en cuestión de minutos.
Un claro ejemplo es AMD, que el lunes aumentó su valor en bolsa un 24% (llegando a subir un 32%) tras anunciar un acuerdo con OpenAI para proveer 6 gigavatios de potencia de cálculo. Esta subida llevó a AMD a niveles de cotización que no se veían en cuatro décadas. Además, si se cumplen ciertos objetivos, OpenAI podría obtener hasta un 10% de AMD. Con esto, AMD alcanzó una capitalización de mercado de 267.000 millones de dólares, aunque desde Bespoke Investment Group advirtieron que estaba en niveles “extremadamente sobrecomprados”. En contraste, NVIDIA, principal competencia de AMD, bajó un 1,1% ese mismo día.
Pero la subida de AMD no fue un caso aislado. La semana pasada, con solo algunos anuncios, OpenAI provocó grandes movimientos en bolsa: Shopify y Etsy aumentaron sus acciones tras mostrar una función de compra instantánea integrada en ChatGPT; mientras que empresas de software como Atlassian, DocuSign y HubSpot cayeron cerca de un 10% luego de que OpenAI publicara un artículo sobre herramientas internas de IA. También un fondo de acciones SaaS de Goldman Sachs tuvo su peor semana en dos meses, perdiendo un 3,3%.
En cuanto a la situación financiera de OpenAI, aunque ha firmado acuerdos por más de medio billón de dólares para 2025, sigue registrando pérdidas anuales superiores a 2.500 millones de dólares debido a los altos costos operativos de ChatGPT, que superan con creces los ingresos por suscripciones. En la primera mitad de 2025, la empresa ingresó 4.300 millones de dólares y perdió 2.500 millones, mientras suma más de 800 millones de usuarios de ChatGPT.
La expectativa es que, en algún momento, los ingresos y gastos se equilibren, pero los costos siguen creciendo mucho más rápido que los ingresos. Por eso, OpenAI debe buscar soluciones más allá de sus suscripciones de 20 y 200 dólares o la publicidad, quizá ofreciendo herramientas personalizadas que puedan reemplazar departamentos enteros en las empresas.
El poder de OpenAI quedó claro el lunes 6, cuando la simple mención de varias compañías durante un evento hizo que sus acciones subieran enseguida: Figma ganó un 7,4%; Salesforce, un 2,3%; Expedia y TripAdvisor llegaron a subir cerca del 7% antes de retroceder, y Mattel casi un 6% tras anunciar una colaboración con Sora 2.
Los analistas están divididos: algunos creen que estos movimientos reflejan una burbuja irracional, mientras que otros opinan que OpenAI está creando usos reales y valiosos para la inteligencia artificial.
OpenAI ya no solo compite con otras firmas de IA; ha acumulado tanto poder que sus decisiones estratégicas pueden determinar qué empresas prosperan o fracasan en sectores como los semiconductores, el software empresarial, el comercio electrónico y las redes sociales.



