OpenAI no suele andar por las sombras. Cuando presentaron la primera versión de Sora, parecía que su IA de vídeo vinculada a ChatGPT iba a revolucionarlo todo, pero lo que finalmente llegó a los usuarios, casi un año después, fue un modelo muy limitado y decepcionante.
Ahora, sin avisar, han lanzado Sora 2, y la verdad es que es imposible dejarlo. Es adictivo y tiene un potencial para crear memes que supera con creces aquel lanzamiento algo olvidado de nano-banana de Google. Me recuerda más al fenómeno viral que causó ChatGPT en su momento, y eso hace pensar que OpenAI esta vez tenía todo muy planificado.
Para usar Sora 2 hay que armarse de paciencia. No existe API para integrarlo en otras aplicaciones (Freepik está trabajando en ello), así que la única forma de crear vídeos es a través de Sora, una nueva red social de OpenAI que funciona como un TikTok, pero con contenido generado por IA.
Por ahora, Sora solo está disponible en Estados Unidos y Canadá, por lo que tuve que usar una VPN para acceder. Después de elegir un nombre de usuario, subir foto de perfil y escribir una pequeña biografía, ya podía empezar a generar vídeos de nueve segundos, en formato horizontal o vertical, con sonido incluido.
Sin embargo, la versión web de Sora tiene todavía limitaciones importantes, como la función estrella: crear un "cameo" con tu propia cara y voz para ser el protagonista de los vídeos o aparecer en los de otros. Para eso es necesario descargar la app, que por el momento solo está en iPhone y solo disponible en la App Store de Estados Unidos y Canadá. Así que en iOS también tuve que poner una VPN, crear una cuenta de Apple estadounidense y descargar la app.
Una vez dentro, la interfaz resulta muy familiar: un feed de contenido recomendado, otro en orden cronológico y otro con sólo las publicaciones de las personas que sigues. Además de crear tus propios vídeos, puedes responder comentarios y, como novedad, indicarle a la IA cómo te sientes para que te muestre contenido acorde a tu estado de ánimo.
OpenAI ha acertado con los "cameos". Cualquiera que haya trabajado con imágenes y vídeos creados por IA sabe lo difícil que es mantener una misma cara constante en distintas escenas. La solución tradicional eran los LoRAs—modelos ajustados con tus propias fotos—pero eran complejos y caros. Ahora, Sora ofrece una alternativa mucho más sencilla: al abrir la aplicación por primera vez, grabas un breve vídeo con tu cara siguiendo instrucciones (mirar en distintas direcciones, leer números), y con eso se genera un modelo con tu imagen y voz para usar en los vídeos.
Puedes añadir descripciones personales para que la IA te represente con el humor o la actitud que quieras, y decidir quién podrá usar tu cameo: solo tú, gente autorizada, tus amigos o todo el mundo.
El CEO de OpenAI, Sam Altman, tiene un cameo público que ha sido clave en el éxito inicial de Sora. Casi todos los vídeos virales lo tienen a él como protagonista, y el primer gran meme muestra a Altman en situaciones hilarantes y absurdas, como suplicar por más servidores o "robar" tarjetas gráficas.
El vídeo de presentación de Sora 2 mostraba a los ingenieros de OpenAI volando sobre dragones o cabalgando patos gigantes. En una misma generación de Sora pueden aparecer varios cameos, lo que abre la posibilidad de mezclar tu imagen con la de famosos, aunque el desafío será encontrar personas dispuestas a prestar su imagen. En mis propias pruebas, por ejemplo, tuve un diálogo divertido entre iJustine y Sam Altman en el que discutían sobre el tamaño del iPhone Air. Los vídeos tardan unos minutos en generarse y puedes crear hasta 100 al día, pudiendo guardarlos o publicarlos.
Sora recuerda más a Vine que a TikTok o Instagram. Es, en esencia, un golpe directo a Meta, que acaba de lanzar su propia red social con contenido generado por IA llamada "Vibes", aunque esta ha recibido críticas por tener mucho contenido basura. Sora tampoco se libra de ese reproche, pero mientras visito el feed tengo la sensación de estar en los días iniciales de Vine, con sketches cortos, a veces absurdos, y sin la presión de la monetización masiva o la competencia feroz de tantas otras plataformas.
Por ahora, la gente usa Sora simplemente para divertirse y, claro, para poner en aprietos a Sam Altman. Algunos usuarios creen que eventualmente Altman tendrá problemas legales por sus cameos, ya que muchas veces aparece junto a personajes protegidos por derechos de autor, como Pokémon o Bob Esponja. En todos esos vídeos, Altman suele bromear diciendo algo como “espero que Nintendo no nos demande”.
La aplicación facilita la creación de remixes, y la descripción de cada vídeo se usa como prompt para generar versiones similares, lo que hace que la IA entienda muy bien la intención con pocas indicaciones.
Parece que el modelo está afinado para que tanto los vídeos como la voz tengan un toque humorístico. A diferencia de otras IA como Veo 3 de Google que tienden a generar situaciones surrealistas, Sora puede hacer cortes abruptos o escenas incómodas que resultan muy divertidas, a veces sin que el usuario lo haya pedido expresamente.
La laxitud de Sora con el tema de copyright también es llamativa. Aunque la app bloquea la creación de vídeos de Los Simpson o Dragon Ball, muchos usuarios encuentran formas de incluir personajes como Super Mario, Peter Griffin o Rick y Morty en circunstancias absurdas.
Esto ha llegado a incomodar a OpenAI. Un usuario en Reddit logró combinar personajes de diferentes animes, con resultados impresionantes que seguramente hayan llamado la atención de las productoras, ya que OpenAI pudo evitar problemas legales en otros casos apoyándose en que el estilo no está protegido, pero los personajes sí.
Esta IA ha visto desde archivos históricos hasta programas actuales, incluyendo clásicos españoles como Canal Sur o escenas virales como Risitas partiéndose de risa. Incluso me permitió ponerme tatuajes y brazos musculosos al estilo Jordi Wild. Eso sí, las caras de los personajes animados no se confunden con las reales.
Cuando el prompt es insuficiente, se puede cargar una imagen para añadir complejidad a los vídeos. Por ejemplo, en uno generé un presentador ficticio que hacía un informe a partir de datos reales de intención de voto. Nada extremadamente novedoso, pero con una accesibilidad mucho mayor y, lo mejor, gratis por ahora.
Sora 2, como modelo, es mucho mejor que lo que OpenAI ofrecía antes. Es multimodal: puede generar vídeo y voz a partir de texto, imágenes o tu cameo. Además, entiende muy bien las leyes físicas. Un vídeo muy popular muestra a un chico haciendo un backflip en una tabla de paddle surf y es difícil notar que está creado con IA, salvo quizás en algunos detalles muy sutiles del agua.
La versión anterior de Sora prometía simular el mundo, pero acababa con gimnastas haciendo movimientos imposibles o balones desapareciendo. Sora 2 está mucho más cerca de cumplir esa promesa y, sorprendentemente, está al alcance de cualquiera con un iPhone y una VPN.
La facilidad para crear mezclas con tu imagen u objetos de tus fotos es adictiva. Permite hacer contenido entretenido o evocador en segundos, y por primera vez todo esto se presenta en una red social que no resulta incómoda o “cringe”. Sí, muchos vídeos tienen artefactos por la rapidez de generación y no siempre son perfectos, pero hay momentos para reírse mucho.
Para OpenAI, lo realmente importante no es solo Sora 2, aunque sea un logro tecnológico, sino la red social Sora. Si consigue atraer a millones de usuarios y monetizar mediante publicidad, será una fuente clave de ingresos para la compañía detrás de ChatGPT, y además un golpe directo a Meta.
Así que sí, OpenAI quiere que videos con Sam Altman en situaciones incómodas sean algo que veamos durante horas, y que mucha gente que antes solo consumía contenido ahora pueda crear activamente gracias a las facilidades de Sora 2.
¿Me imagino navegando sin parar por vídeos generados por IA tras el boom inicial? Pues si sigue siendo divertido, seguramente sí. Es gracioso, creativo y con un potencial viral que me trae recuerdos de los mejores momentos de Vine. También disfruto mucho haciendo memes privados con amigos usando nuestros propios cameos.
¿Me preocupa que todo esto se base en contenido existente del que OpenAI probablemente no pidió permiso? Por supuesto, es un debate profundo y urgente. Pero no hay duda de que Sam Altman sabe cómo lanzar productos que conectan, especialmente si consigue poner nervioso a gente como Mark Zuckerberg en el proceso.



