OpenAI ha lanzado Sora, una nueva aplicación social que permite a los usuarios crear y compartir vídeos cortos generados mediante inteligencia artificial. La app ha tenido un éxito viral inmediato gracias a su extrema sencillez y capacidad para enganchar al público, superando con claridad a la empresa que hasta ahora parecía dominar este campo.
Lo que está ocurriendo es que las redes sociales tradicionales se están llenando de vídeos creados con Sora 2, el novedoso modelo de generación audiovisual de OpenAI. Este lanzamiento ha generado una expectación incluso mayor que la presentada por Veo 3, el modelo de Google. Pero OpenAI no se ha quedado solo en ofrecer un modelo potente, sino que ha desarrollado una aplicación móvil que funciona como una red social donde todo el contenido son esos vídeos e imágenes creados con Sora.
Una de las grandes sorpresas es cómo esta app ha dejado en segundo plano a Meta Vibes, la propuesta de Meta para contenido generado por IA, anunciada apenas días antes. Sin embargo, el impacto de Meta ha sido mucho menor, ya que muchos critican que su plataforma resulta complicada y poco intuitiva en comparación con la fluidez que ofrece OpenAI. Así, Altman y su equipo han ganado la carrera por captar la atención del público en esta nueva etapa de la economía digital.
Este lanzamiento marca también un posible cambio de estrategia en OpenAI. Tras prometer durante mucho tiempo una inteligencia artificial general (AGI) en unos pocos miles de días, la realidad es que modelos como GPT-5, aunque avanzados, no representan un salto revolucionario en la actualidad. Frente a esta evolución más pausada, la compañía ha optado por ofrecer "juguetes" de IA que son entretenidos pero también pueden resultar problemáticos. Sora 2 y la app son ejemplos de esto, y aunque divertidos, también plantean riesgos.
Entre los desafíos está el aumento de contenido de baja calidad generado por IA, algo que se ha denominado "AI Slop". Además, la función de "cameos" en Sora podría facilitar la proliferación de deepfakes, abriendo la puerta a problemas importantes de privacidad.
El éxito de Sora difumina la línea entre creadores y consumidores, involucrando a más personas en la creación de contenido y transformando la IA en una verdadera fábrica de memes en lugar de una herramienta para resolver problemas reales. Aunque la IA ya está siendo utilizada en sectores profesionales, el riesgo es que termine centrada principalmente en el entretenimiento, incluso generando contenidos tóxicos.
Por otro lado, la tan esperada "killer app" de la IA sigue siendo esquiva. Si bien ChatGPT y otras herramientas han mejorado tareas como la programación o la redacción, todavía no han producido una revolución definitiva. OpenAI ha demostrado ser la empresa que mejor comercializa esta tecnología, no por ofrecer soluciones complejas, sino por permitir que cualquiera pueda crear vídeos llamativos y divertidos.
Así, este momento representa un hito en la evolución de la IA. Si DALL-E y ChatGPT marcaron el auge de la generación de imágenes y texto, Veo 3 y Sora 2 prueban que la generación de vídeo con IA está lista para llegar al gran público, aunque su valor a largo plazo pueda generar dudas. Sin embargo, es indudable que Sora es la base de una nueva era en el entretenimiento digital, haciendo que la IA se vuelva más accesible y popular que nunca.



