La inteligencia artificial prometía hacer más rápidos y eficientes los procesos de contratación, pero tras un tiempo usándola tanto por parte de empresas como candidatos, se ha demostrado que su efectividad está más limitada de lo pensado.
Un ejemplo claro de esta situación son las cartas de presentación. Antes de la llegada de la IA generativa, estas cartas eran un factor que realmente marcaba la diferencia al mostrar interés y conocimiento sobre el puesto y la empresa, y podían aumentar significativamente las posibilidades de conseguir un empleo. Sin embargo, un estudio realizado por la Universidad de Princeton y el Dartmouth College analizó más de 2.7 millones de propuestas en Freelancer.com, tanto previas como posteriores al uso de modelos de lenguaje para generar estas cartas, y encontró que esta diferencia ha desaparecido por completo.
Antes de la IA, una carta bien redactada y personalizada era señal de un candidato capacitado, pero ahora, con el uso masivo de herramientas de IA para redactarlas, la percepción ha cambiado. De hecho, el estudio señala que los candidatos con mejor habilidad para escribir tenían un 19% menos de probabilidades de ser contratados, mientras que aquellos con menor destreza escrita vieron aumentadas sus chances en un 14%. En otras palabras, los reclutadores dejaron de vincular una carta bien elaborada con la competencia real del aspirante, lo que ha borrado esa ventaja que antes podían aportar.
Más allá de las cartas, esta distorsión también afecta otros aspectos de la selección de personal. La inteligencia artificial tiende a homogeneizar la calidad aparente de los candidatos, dificultando a las empresas distinguir quiénes tienen realmente las habilidades necesarias. Un estudio de la Universidad de Columbia y Yeshiva encontró que el acceso a la IA reduce entre un 4% y un 9% la capacidad de los reclutadores para identificar a los mejores perfiles.
Durante años, la carta de presentación cumplía una función importante en el proceso de contratación. Era una forma de “señalizar” el esfuerzo y el compromiso del candidato, una señal que ahora ha sido neutralizada por los textos generados por IA. Un metaanálisis sobre el papel de la inteligencia artificial en selección de personal concluye que automatizar estos procesos está erosionando las señales tradicionales de mérito que ayudaban a destacar el talento genuino.
Ante esta realidad, las empresas están buscando nuevos métodos para evaluar a los candidatos. Muchas están incorporando más pruebas prácticas y entrevistas presenciales, donde la influencia de la IA es menor, para poder valorar realmente las habilidades y aptitudes de los postulantes. Sin embargo, queda la duda sobre cuántos talentos quedan descartados en etapas previas, filtrados automáticamente por algoritmos basados en la IA.
En definitiva, aunque la IA ha democratizado el acceso a los procesos de empleo y ha multiplicado las candidaturas, también ha hecho más difícil detectar a los candidatos realmente destacados, obligando a replantear las formas tradicionales de selección.



