Elon Musk está decidido a retomar el control de sus negocios. En una reciente reunión con el equipo de xAI, compartió su visión de crear sistemas que prioricen la verdad por encima de todo. Además, presentó dos nuevos proyectos relacionados con inteligencia artificial.
Musk reafirmó su objetivo de desarrollar una IA que siempre diga la verdad, aunque eso implique que no sea políticamente correcta. En esa reunión, a la que asistieron editores de The New York Times, destacó que xAI es "la única empresa cuya misión es la verdad". Según él, obligar a una IA a mentir o a aceptar falsedades podría conducir a un futuro distópico.
En el terreno financiero, las negociaciones recientes para nuevas inversiones en xAI elevaron la valoración de la empresa y su modelo de IA, Grok, a 120.000 millones de dólares. Musk predice que Grok podría multiplicar por cinco los ingresos publicitarios de X, llevándolos a 10.000 millones de dólares, aunque no queda claro en qué base se sustentan estas expectativas. Mientras tanto, xAI sigue un camino similar al de otras grandes tecnológicas, invirtiendo grandes sumas en IA.
Elon también destacó la conexión entre xAI y Optimus, el robot de Tesla, que considera "más productivo que toda la economía global". Curiosamente, tras la adquisición de X por xAI, parece que Grok no utiliza los datos de esta plataforma para su entrenamiento.
En cuanto a usuarios, Grok tiene actualmente unos 64 millones activos al mes, cifra que queda muy por detrás de los 700 millones que reporta ChatGPT, casi 11 veces más.
Este verano, xAI ha vivido una reorganización profunda. Musk ha cambiado por completo la estructura de la empresa, reclutando nuevos talentos y especialistas en IA, pero también se han ido varios investigadores y empleados clave, entre ellos Igor Babuschkin, cofundador de xAI, y Mike Liberatore, exdirector financiero, que ahora trabaja en OpenAI.
La dirección de xAI ha cambiado su enfoque: algunos investigadores críticos han abandonado la empresa porque creen que ha dejado de lado la investigación científica para centrarse exclusivamente en desarrollar productos atractivos para los usuarios. Grok, por ejemplo, empezó siendo una IA sarcástica pero no muy potente; luego mejoró, pero llamó más la atención por su falta total de censura que por su rendimiento. Recientemente, xAI ha promocionado un avatar virtual con apariencia de chica anime que coquetea con los usuarios, lo que generó cierta polémica.
Sin embargo, Grok no es un modelo cualquiera. Su última versión, Grok 4, ha logrado resultados impresionantes en pruebas independientes en plataformas como LM Arena, LLM Stats, Artificial Analysis y Vellum. De hecho, es el modelo que mejor desempeño ha tenido en el exigente benchmark ARC-AGI 2 y superó a sus competidores en evaluaciones matemáticas de Epoch AI en julio. Aun así, el éxito en pruebas no siempre se traduce en aceptación general, como señaló un usuario en Reddit al decir que "la decepción con Grok 4 demuestra que los benchmarks no lo son todo".
Musk también anunció planes para nuevos productos. Uno de ellos es un competidor de Microsoft, al que apodó "Macrohard", combinando dos antónimos del nombre de su rival, y que utilizaría Grok para crear software. Además, propuso desarrollar "Baby Grok", una IA destinada a niños de entre 2 y 12 años, que sería una respuesta directa a las controversias recientes sobre el uso de IA por menores.
Otro proyecto ambicioso es Colossus 2, una iniciativa para crear un sistema tres veces más potente que el actual Colossus. Este nuevo equipo pasaría de 300 MW a más de 1 GW de potencia. Musk lleva meses buscando financiamiento para este proyecto, que requeriría 12.000 millones de dólares.
Finalmente, Elon Musk parece estar de vuelta en la dirección activa de sus empresas, Tesla y xAI. Tras su incursión en la política, que le costó bastante, ahora se muestra enfocado en sus negocios con una energía renovada, imponiendo un ritmo de trabajo intenso tanto para él como para sus colaboradores.



