La Administración del Ciberespacio de China (CAC) ha ordenado a las principales empresas tecnológicas del país, como ByteDance y Alibaba, que suspendan la compra y prueba de los chips de inteligencia artificial de Nvidia diseñados para el mercado chino. Esta medida es un nuevo capítulo en la tensión comercial entre Estados Unidos y China, impulsada por la estrategia de Pekín de reducir su dependencia de la tecnología estadounidense.
El regulador chino ha prohibido específicamente la adquisición del RTX Pro 6000D, el chip más reciente de Nvidia adaptado para China, lo que ha obligado a las compañías a cancelar sus pedidos y detener las pruebas que ya estaban en marcha. Según Financial Times, varias empresas tenían planeado comprar decenas de miles de estas unidades a la espera del visto bueno del gobierno.
La razón detrás de esta decisión es que las autoridades chinas consideran que los semiconductores desarrollados por compañías nacionales como Huawei y Cambricon ya ofrecen un rendimiento igual o superior a los chips de Nvidia. Por ello, han decidido apoyar con firmeza a la industria local.
Esta prohibición representa un paso más allá respecto a normas anteriores, que solo aconsejaban no adquirir el modelo H20, el chip previo de Nvidia para China. Ahora la orden es directa y sin margen de excepción para las empresas tecnológicas chinas.
Por su parte, Jensen Huang, CEO de Nvidia, expresó su decepción pero también comprensión: “Solo podemos operar en un mercado si el país lo permite”, dijo durante su visita a Londres.
El contexto geopolítico es complejo. Estados Unidos había impedido inicialmente a Nvidia vender sus chips más avanzados en China, lo que llevó a la empresa a crear versiones específicas para ese mercado. En julio, Washington alivió un poco estas restricciones, aunque estableció que Nvidia debe pagar el 15% de sus ingresos generados en China al gobierno estadounidense.
En resumen, esta medida refleja el mensaje claro de Pekín: dejar de depender de proveedores extranjeros y apostar por un sistema tecnológico nacional. China planea triplicar la producción de procesadores de inteligencia artificial el próximo año como parte de su estrategia para competir con Estados Unidos y reducir su vulnerabilidad ante futuras restricciones comerciales. Para Nvidia, la prohibición implica perder un mercado clave justo cuando la industria de la inteligencia artificial está en crecimiento acelerado.


